“Amanecer”, o cómo los vampiros dejaron de dar miedo

“Amanecer”, o cómo los vampiros dejaron de dar miedo

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La mirada de Bella Swan revela que ya no es humana…

La fiebre de los vampiros merengues (por su piel y su empalagoso romanticismo) vence la estrechez de los cinturones españoles y se cuela un jueves cualquiera en la sala de los cines. Esta tarde, acompañada de dos seguidoras del pálido Edward Cullen, la estoica Bella Swan, y el licántropo Jacob Black, he acudido a ver en la gran pantalla el punto y final que lloran miles de seguidores: Amanecer: Parte 2.

Mi primera sorpresa al entrar, justo después del asombro al ver pocas butacas vacías, ha sido descubrir que la media de edad de mis compañeros de plan vespertino era de veintilargos años. La imagen que había creado en mi cabeza de niñas con nombres pintados en la frente, que llevan carpetas forradas con imágenes de los personajes de esta saga, y que suspiran al no volver a tener película el año que viene; ha sido desplazada por una realidad formada por treinteañeras que han convencido a sus parejas para decirles lo guapo que es el protagonista, jóvenes que dejaron atrás la adolescencia, y madres que comparten entusiasmo y miradas cómplices con sus hijas.

Pemberton Valley Lodge, Vancouver

Murmullos nerviosos, y la oscuridad repentina anuncia el inicio de la espera película. Localizaciones fabulosas en Baton Rouge (Luisiana) y Vancouver, con las que agradeces los recorridos sobrenaturales que los personajes hacen por el bosque, y las secuencias a vista de pájaro; también unos efectos especiales que en grandes dimensiones impresionan, y…una historia entretenida. Poco más que añadir. He pasado unas horas despreocupada, eso no puedo negarlo, así que ante esta conclusión sólo cabe preguntarse si el cine debe entretener, o aportar y remover alguna emoción más. Yo, casi sin excepción, apuesto por la segunda motivación; pero para gustos…películas.

Cartel de “Amanecer: Parte 2”

Al margen de lo que me sugiera este éxito de taquilla, hay que reconocer su capacidad de movilización intercultural, la atracción que genera en personas de todas las edades, y el triunfo de la escritora Stephenie Meyer, no sólo económico (además de la creadora de la saga, es productora de las películas); si no el cultural, porque a través de una historia protagonizada por héroes jóvenes, con miedos, ilusiones, y una entrega en el amor inusual, ha conseguido que una generación de adolescente que miraban los libros de soslayo, hayan terminado de leer una saga compuesta por cuatro grandes tomos. Enhorabuena, sobretodo por esto.

Ahora, humildemente, me expongo a las opiniones de todos aquellos para los que seguirá “amaneciendo” en las próximas semanas, y para los que, como yo, prefieren un Drácula que haga temblar…pero de miedo.

Iduna Ruiz de Martín Esteban Soldado

Written by Ábrete, Sésamo

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