“No (me) abandones”, de la compañía La Teatra

“No (me) abandones”, de la compañía La Teatra

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“Éramos unos niños”, de Patty Smith, es el desencadenante de un nostálgico texto que Juan Jiménez Estepa escribe y dirige, y que nos transporta al mítico Hotel Chelsea.

cartelfacebookMe considero una persona independiente, pero siempre he tenido claro que es importante saber rodearse de gente con quien compartir tus intereses, tus metas, los sueños. El caminar arropado por aspiraciones similares, es un empuje necesario, vital. Poder quejarte y que te comprendan, ilusionarte y ver que alguien te aplaude de manera sincera porque sabe la importancia de lo que has conseguido, para mí, es imprescindible. La obra No (me) abandones, sin tener esta idea como tema principal, reforzó mi teoría.

Juan Jiménez Estepa escribe y dirige este trabajo, que nació inspirado por la lectura de Éramos unos niños, la autobiografía de Patti Smith, donde cuenta los años de convivencia con el fotógrafo Robert Mapplethorpe en ese hito de la cultura underground como fue el Hotel Chelsea, en Nueva York.

El director nos acerca a una historia de amor por el arte, de ganas de vivir la vida como uno elige, a través de cinco jóvenes artistas de distintas disciplinas que buscan su lugar en una gran ciudad que puede engullirles sin remedio. Sarah, poetisa, y Eddie, actor de teatro, componen un complicado trío amoroso con Robert, un fotógrafo con una intensidad que le desborda. Compartiendo hotel y anhelos están Leo, un pintor que debe luchar con el pesado yugo de una madre famosa en el mundo de la cultura, y Effy, una aspirante a actriz que oculta un importante drama tras una imagen de niña pija despreocupada. El Hotel Chelsea– no recuerdo que digan el nombre en la función, pero yo lo veía todo el tiempo muy claro- es el refugio de estos cinco personajes, la isla donde su arte es valorado, donde sienten que sus deseos pueden hacerse realidad, el pequeño rincón donde se sienten seguros, el sitio donde pueden ser ellos mismos, sin secretos.

no me abandones

En No (me) abandones, el texto y las actuaciones se envuelven en una selección musical que es digna de mención. Un tocadiscos en el suelo desprende, como un actor secundario, desapercibido pero determinante, la voz de Janis Joplin, Jelous guy de John Lennon, o una de las tantas versiones que existen del tema de Frank Sinatra The way you look tonight. Llegados a este punto del artículo me permito el desliz de agradecer a mi compañera de velada su memoria para retener títulos y su sabiduría musical; que yo con con recordar canciones y tararearlas me creo que lo tengo todo hecho. ¡Cuánto por aprender…y qué ganas!

Ahora sí, continúo con el asunto que aquí nos reúne. Las vidas que se desnudan para nosotros en la pequeña habitación de hotel, lo hacen de un modo poético, subrayando las dificultades -sobre todo económicas- a las que muchos artistas (y quienes trabajamos en y por la cultura, en general) deben hacer frente cuando deciden apostar por una forma de vida en la que la palabra “estabilidad” no se prodiga demasiado. El humor, como la música, es otro elemento que le da potencia a los diálogos, que los clava de un modo efectivo en el espectador, que se descongestiona, entre risas, de la intensidad de unas vidas con mucha carga dramática.

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El elenco lo componen Jorge Marco, Carmen Romero, Daniel Oliva, Rafa Muñiz y Julia Olivares. Un grupo de jóvenes actores, quienes además de la condición de amateur (algo que no debilita la función, porque precisamente los personajes comparten ese rasgo con sus actores), dejaron sentir al público sus ganas de crear, de vivir esa profesión que empiezan a dearrollar, las ansias de formarse, de querer más para ellos y para nosotros. Ellas -y no lo digo por afinidad feminista- brillaron de un modo especial. Cuando lloraban, las creía afectadas de verdad; cuando reían, me contagiaban de entusiasmo; cuando sufrían, las comprendía. Quizás fueron las historias que defendían, pero la fuerza de sus interpretaciones, contenida y desbocada según precisara el texto, no pasó inadvertida. El bando masculino, en mi opinión, no dejó verse en todo su esplendor, le faltó complicidad con el público, ese imán que te acerca al actor y te sienta a su lado. Repito, a pesar de todo, que tenemos en estos cinco actores, cinco nombres que se van a seguir puliéndose para dejar tras de sí grandes críticas. Volveré a verles, no me cabe duda, y me emocionaré con ellos, seguro; al fin y a cabo, este sólo es el principio de un largo camino -acompañados o no, eso lo decide cada uno- en pro de un arte que les hace (y a los teatreros por extensión) felices.

No (me) abandones, de La Teatra

Texto y dirección de Juan Jiménez Estepa

Viernes de noviembre en Espacio Labruc

Entradas

Iduna Ruiz de Martín

Written by Ábrete, Sésamo

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