“Amélie”, con la musa francesa Audrey Tatou

“Amélie”, con la musa francesa Audrey Tatou

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pelicula Amelie Abrete,SésamoHace poco, con la excusa de mi 26 cumpleaños, hablaba con una amiga de lo mucho que han cambiado nuestras vidas en cinco o seis años. Divagábamos con esa expresión tan recurrida de “nos estamos hacemos mayores”, y el motivo no era otro que el incremento de días al mes en que empieza a apetecer el plan de sofá-manta-película. Claro, que si un sábado noche pongo la televisión y me ofrecen Amélie, no es cuestión de edad, es que no tengo fuerzas suficientes, ni una voluntad férrea, para resistirme a semejante joya del cine europeo.

Voy a intentar controlar lo máximo posble mi pasión por esta película, y dosificar mi entusiasmo para hacer la recomendación con tranquilidad. Lo mejor es que empiece con los datos objetivos, para que quienes aún no la hayáis visto, sepáis de que os hablo… Amélie (“Le fabuleux destin d’Amélie Poulain”) es una película francesa de 2001, dirigida por Jean-Pierre Jeunet, y escrita por el director junto con Guillaume Laurant. La protagonista es la bella Audrey Tautou, un icono del actual cine francés; y el galán que la acompaña, es Mathieu Kassovitz (Nino Quincampoix). Amélie llegó a España con el muy acertado subtítulo de Ella va a cambiar tu vida…(Elle va changer ta vie…), y en mi caso, desde luego lo consiguió.

500fullLa historia de la excéntrica Amélie nos traslada a París, justo al momento en que un terrible accidente acabó con la vida de Lady Di. Pero ese día no todo es drama en la vida de esta joven, porque la casualidad le hará encontrar una vieja caja de recuerdos escondida entre las paredes de sus casa. Hace cuarenta años, un pequeño niño escondió sus juguetes, fotos, recuerdos…, y Amélie está dispuesta a encontrarle para devolvérsela; y si él se alegra, ella dedicará su vida a ayudar a los demás de algún modo. Y así es como Amélie comienza a mejorar muchas vidas con gestos sencillos, casi inadvertidos; desde el vecino, hasta la suya propia.

Y a partir de ahora, si me permitís, empiezo a emocionarme, porque voy a hablaros de los rincones y escenarios de la película. Calles, cafeterías, parques, que espero poder pisar muy pronto para dejar de pasear por ellos en sueños y con la imaginación. Respiro hondo, y allá voy… Amélie fue rodada casi por completo en el barrio parisino de Montmartre, y como no soy la única fanática de este trabajo, ha surgido una tendencia entre los turistas y cinéfilos que invita a recorrer el conocido como “El fabuloso tour de Amélie Poulain” o “El París de Amèlie Poulain”, que permite seguir las huellas de la protagonista por los lugares más característicos del largometraje.

Cafe "Des Deux moulins" Fuente: Pariscool.com

Cafe “Des Deux moulins”
Fuente: Pariscool.com

Entre las paradas que tendrá mi viaje “ameliense” (si, me he inventado en término, con todo el descaro) no puede faltar Les deux moulins (Los Dos Molinos) esa pintoresca cafetería donde Amélie trabaja, y donde interactúan la mayoría de los personajes. Quizás me encuentre con el director, Jean-Pierre Jeunet, porque según he leído es un cliente habitual de este bar en la vida real; así que me aprenderé unas frases de agradecimiento/enhorabuena, porque no quiero desaprovechar la oportunidad.

Otro de los lugares que tienen una parada especial en ese recorrido para los amantes de Amélie Poulain (en el sentido más casto de la palabra), es la boca de metro de Lamarck-Caulaincourt. Este escenario aparece en uno de mis momentos favoritos de la película, por la ternura que encierra, y es cuando la protagonista coge a un invidente del brazo y le acompaña por la zona comercial del barrio realizando una detallada descripción de cada establecimiento o persona, para que él lo pudiera “ver” a través de los ojos de ella. Este sensorial recorrido termina en la boca de metro que os he mencionado, así que anotadlo para tomar hacer un descanso en sus alrededores, o pasear por sus escaparates cercanos.

El carrusel de la feria del Square Willetem…¡vaya escena empieza allí! Voy a tener que dedicarle un día especial a este escenario, porque aquí se desarrolla el juego en el que Nino tendrá que recuperar el álbum. Los caballitos marcan el punto de partida, sigue por los jardines hasta la Basílica Sacre Coeur, y termina en uno de sus miradores.

Tanto caminar provoca hambre, pero no hay que asustarse, porque Amelie también tiene un rincón en el que repostar: Épicerie Collignon, donde trabaja el inocente Lucien y su despótico jefe, Monsieur Collignon. A este tour no le falta detalle.

amelie y ninoAl margen de los rincones de ensueño, con ese aire especial que les condece la película, una de las caracteristcias que más me gustan de la película, son sus colores. La cinta irradia un brillo, una fantasía, que además de la historia, se lo otorga la tonalidad en que está grabada. Una de las grandes influencias de Jeunet en esta película fue el trabajo del mago de los dibujos animados Tex Avery, que inspiró al director para marcar el tono de la película, y que yo aplaudo cada vez que la veo.

Amélie, además de convertirse en una de mis películas de cabezera, ambién me reafirmo en la idea de no fiarme mucho de certámenes y premios, porque el director del Festival de Cannes, Gilles Jacob, la menospreció por ser una película con calidad, pero poco acertada. La crítica, que había alabado el trabajo de Jeunet, puso la misma cara de perplejidad que yo cuando lo descubrí, y hasta las tiras cómicas de Le Film Français aludían al error del director de Cannes. Lo dicho, que hay días en que los sabios duermen mal, tienen un día torcido, y se les escapan tesoros como este. Son humanos.

Me alargaría horas escribiendo acerca de mis escena favoritas, las frases que mas he han calado, o cómo disfruto con la filosofía de la película; pero voy a ir termnando, que tampoco quiero abrumaros, aunque antes del punto final tengo que hablar de la fantástica banda sonora de Amélie, firmada por el genio Yann Tiersen. Cada uno de los temas que ponen melodía a esta película suenan en mis horas de descanso, por la calle, para desconectar, para animarme, e incluso como compañía musical cuando el silencio se hace pesado; poco más puedo añadir, más que un ejemplo, en este caso: Comptine D’ un Autre Ete.

Siempre me pasa lo mismo, y es que cuando empiezo a escribir de algo que me apasiona, se agolpan las palabras y las emociones en mi cabeza, y me cuesta mucho organizarlas y seleccionar lo importante, para que tanta euforia salga con sentido para que alguien ajeno a mí pueda entender y compartir lo que experimento. Por eso, hoy es la primera vez que sufro (un poco) con Amélie, porque me he quedado con ganas de más; sin embargo, acabo la recomendación de hoy con la ilusión de creer que alguno de vosotros acabaréis el día con esta película, porque ha sido inevitable que os contagie el entusiasmo que me provoca este título.

Iduna Ruiz de Martín

Written by Ábrete, Sésamo

4 Comments

  1. Bonsai

    Estupenda peli y sublime BSO.
    Yo también sufro como tú, Iduna, ese sindrome de entusiasmo por todo lo relacionaco con Amelie. También sueño con recorrer esos escenarios parisinos dentro de poco.
    Me he emocionado al leer la entrada 🙂

    1. abretesesamoblog

      Me alegro que te haya gustado señorita Bonsai, ya sabía yo que con esta entrada ibas a darme la razón 😉
      Yann Tiersen ha sonado mucho en el PFA de radio; así que además de todo lo dicho, también me recuerda a vosotros jeje
      Un besete, y gracias por tu comentario

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