Arturo Turón sube poesía y cine al escenario en “Alma”

Arturo Turón sube poesía y cine al escenario en “Alma”

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Arturo Turón regresa a los escenarios con “Alma”, su segundo trabajo como director de teatro después de la aplaudida “Confesiones a Alá”.

almaAlma. Una palabra que según la pienso lo dice todo y nada al mismo tiempo, difusa pero concreta. Qué disparate. “Alma” es todo lo que callamos, lo que no se ve, algo que viaja contigo sin que ni siquiera tú sepas qué es o si existe.

Cuando me senté frente al nuevo trabajo como director de Arturo Turón iba sin miedo, con las expectativas desbordando la piel. Su primera incursión en el teatro, Confesiones a Alá, es uno de los montajes más maravillos que he podido ver en mi vida teatrera, por su dirección, la interpretación deslumbrante de María Hervás, y la fuerza sísimica de aquella historia. Ahora es el turno de Alma, una actualización -que no adaptación- de la película Persona, del director sueco Ingmar Bergman. Me enfrentaba a la función sin haber visto esta cinta ni saber en qué historia me sumergiría, y eso provocó la sorpresa.

alma_nave73_hoyenlacity_teatro_madrid_dentro4Danza, uno de mis grandes amores. El cuerpo fibrado hasta el límite de Cristina Masson hizo que me estremeciera, como cada vez que veo a alguien hablar con el movimiento del cuerpo. Empezaba la poesía, rasgo dominante en este trabajo donde los silencios aturden si no le buscas el  significado más profundo, donde la trama real se desarrolla entre miradas que incitan confesiones, puertas que se cierran, o cortinas que se descorren.

Dos mujeres, dos almas, silencio contra palabras. Elisabeth (Rocío Muñoz- Cobo) es una actriz reputada que durante una representación teatral pierde el habla, y para recuperarse se marcha a su casa de verano con la única compañía de Alma, una joven enfermera (Andrea Dueso) que encontrará en el mutismo de su contraria el empujón para dar voz a los deseos que nunca confesó, a la realidad que se esconde tras un comportamiento que frena lo que en realidad piden sus entrañas.

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La música, la fotografía, una dirección con aires cinematográficos, o el juego que supone la escenografía, apoyan -con rotundidad- a Rocio y Andrea, quienes despliegan ante el público la transformación de una persona, el descubrise a sí mismo al sincerarse con otro.  Alma cree ser una mujer libre e independiente, pero se quiebra poco a poco al darse cuenta de la mentira que vive, de las emociones que calla, del abismo entre lo que hace y lo que quiere. Elisabeth asiste a la caída de la joven, y la provoca con una frialdad disimulada que desembocará en su propia lucha frente al espejo.

El trabajo de las actrices, impecable. Me ha sorprendido leer que esta es la primera vez que Andrea Dueso se enfrenta a la actuación frente a un público que la mira en directo, su primer escenario. Es ella quien da vida a la mayor parte del texto, protagonista de uno de los momentos más intensos de la función, capitana de diálogos consigo misma, un ejercicio que, como públcio, me parece de una dificultad asombrosa. Qué decir de Rocío, tiene una elegancia en su dicción, en la manera de fijarse en el público, que si alguien debía hablar con el silencio, era ella.

ALMA_34-copiaAlma es de esas obras de teatro que sin el resto de elementos que suben al escenario, nada tendría sentido. El vestuario de Ana López,  la escenografía de Juan Divasson o la luz de Jon Corcuera son vitales para entender la comunicación poética que se establece entre las dos mujeres, para ver cómo caen en picado, cómo se buscan y encuentran. La ropa nos habla de cómo son y en qué se diferencian, la iluminación anuncia un secreto o un nuevo día, y el mágico abrir y cerrar de puertas…filosofía y poesía en un gesto de una simplicidad absoluta.

Termina la función y agradezco haber ido acompañada, porque esta función te hace preguntas que debes contestar, lanza mensajes que necesitas dejar reposar, e invita, irónicamente, al diálogo. Es divertido ver cómo tres personas sentadas frente a la misma historia, escuchan y sienten con matices tan distintos. Una vez más me maravilla el resultado de la combinación entre bagaje personal y teatro.

Alma. Sigo sin saber qué es, y no voy a resolver una duda que acompaña al ser humano desde los albores de la historia, pero me gusta ponerle ese bonito nombre al conjunto de mis deseos, sentimientos, mentiras y secretos. Arturo Turón hace protagonista a este cóctel tan potente y complicado, y lo pone frente a nosotros usando con perfecta armonía elementos de belleza poética, y danza; lo que haya sucedido con mis expectivas es mi problema, que nunca aprendo a dejar la maleta de emociones previas en la entrada del teatro, pero él, ha conseguido firmar una historia que deja el ánimo cargado de signos de interrogación, y las manos rojas de aplaudir a tres mujeres impecables .

Alma, de Arturo Turón

Sábados (20 h) y domingos (19 h) de marzo en Nave 73.

Entradas

Iduna Ruiz de Martín

Written by Ábrete, Sésamo

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