“Cabaré de caricia y puntapié”, una tesis nada convencional

“Cabaré de caricia y puntapié”, una tesis nada convencional

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Alberto Castrillo-Ferrer dirige “Cabaré de caricia y puntapié”, un divertido espectáculo protagonizado por Jorge Usón y Carmen Barrantes, dos voces cargadas de humor.

cartel-cabare-de-teatro-y-puntapie-en-el-teatro-alfilQuiero ser cabaretera. Sí, he llegado a esta conclusión después de pasar una noche por el Cabaré de caricia y puntapié, porque me pasé todo el tiempo siguiendo el ritmo con los pies, meneando el cuerpo al ritmo de la música, sonriendo hasta despertar agujetas en la cara, y a ratos imaginándome cómo bailaba sobre el escenario con mi cancán. Digo yo que todo esto significará que quiero ser cabaretera y no tenía ni dea de esta apetencia hasta ahora ¡cosas que pasan!

Los responsables de despertar mi nueva vocación son Jorge Usón y Carmen Barrantes, que estuvieron brillantes desde que encendieron las luces y aparecieron detrás de un colorido escenario. Voris y Doris Vian, sus identidades aquella noche, estaban frente a nosotros -que ejercíamos de jurado- para presentarnos una tesis doctoral. Que si, os lo prometo, una tesis con sus cientos de hojas de apuntes, sus nervios, y su presión por aprobar. El objeto de estudio vincula el amor, la violencia y el vecindario; interesante, como poco. El modo de hacernos ver la estrecha unión entre estos tres temas es una sucesión de canciones disparatadas, gamberras, y con mucho arte.

270112-CabaretEscuchando los temas del escritor, dramaturgo, periodista, músico, y poeta francés, íbamos descubriendo lo que se escondía tras las puertas de cada piso: carniceros sin escrúpulos, sadomasoquistas de rostro angelical, locos fabricantes de bombas atómicas, una pareja de psicoanalistas, dos enamorados… Entre un epígrafe de la tesis y otro, aplausos espontáneos.

El ataque de risa que compartimos mi hermana y yo -compañera de velada a la que aún no he preguntado si también quiere ser cabaretera- cuando vimos aparecer a Lulú, la vecina del tercero si mal no recuerdo, fue una inyección de energía. Ella abría la boca (un riesgo enorme, tenéis que ir a ver porqué) y el público se revolucionaba entre carcajadas. De los mejores personajes que deambularon por aquel bloque de vecinos. Y esa abuela…¡me declaro incondicional! Los actores se marcaron una de las mejores escenas de toda la función, bailando, cantando y haciéndonos reír con un dominio de la voz y la interpretación, que bien se merecen el Premio Max a Mejor Espectáculo Musical que consiguieron en 2010.

20071107_cabare_de_caricia_y_puntapie_077aJorge y Carmen están tremendos, derrochando energía entre tanta caracterización y cambio de vestuario. El dinamismo de esta obra sólo es capaz de aguantarlo una pareja de fieras de la escena como la que forman estos dos artistas. Yo acabé exhausta y sólo disfrutaba e imaginaba. Alberto Castrillo-Ferrer (responsable de la Compañía El Gato Negro) dirige un espectáculo que rejuvecene al público. Es un bálsamo para una rutina de ceño fruncido, unas horas para el bamboleo despreocupado, para la comedia de calidad, para un arte con muchos guiños, como es el cabaré.

Caricias y puntapiés, como bien reza el título, es lo que discurre por el escenario de la mano de los dos artistas, cómplices hasta la extenuación. La vida es así, te abraza con momentos dulces y te zarandea con golpes más o menos delicados; eso sí, si entre una circunstancia y otra la transición se vive entre cancanes y teatro, yo firmo el contrato ya. Por mi la tesis la tienen aprobada con sobresaliente, que arrancarme el estrés a golpe de musical en estos tiempos que corren, no era un asunto baladí. “Gracias sinseras…”

Cabaré de caricia y puntapié, de la compañía El Gato Negro.

Equipo artístico.

Hasta el 21 de diciembre en el Teatro Alfil

Entradas

Iduna Ruiz de Martín

Written by Ábrete, Sésamo

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