“Cliff (Acantilado)”: éxito y derrota en La Pensión de las Pulgas

“Cliff (Acantilado)”: éxito y derrota en La Pensión de las Pulgas

0 votes

Alberto Conejero y Alberto Velasco dirigen a un inmenso Carlos Lorenzo en “Cliff (Acantilado)”, una historia de decadencia y sueños rotos.

cartel_cliff_Montgomery Cliff baila en ropa interior, con una copa en la mano, al son de una música que suena con más ritmo en su cabeza que en la sala. En una habitación poco iluminada, jugando con la luz de la pequeña lampara de mesa, Monty se sincera con nosotros.

Él fue un icono del Hollywood de los años 50, un galán deseado por mujeres y hombres, adicto al alcohol y homosexual reprimido. Esta es sólo una ligera aproximación a lo que era Montgomery Clift, él mismo llenará el vacío que dejan esas palabras que de ninguna manera podrían describir su intensa vida.

El texto que firma Alberto Conejero y que dirige junto a Alberto Velasco, es un montaje cargado de lirismo, dramático pero sin abusar de la tragedia, evocador, reflexivo, cargado de imágenes. Incide en la caída en picado de Clift desde el Monte Olimpo en que se situaban las grandes estrellas del séptimo arte, su lucha interna y la salida hacia la que quiere dirigirse.

cliff acantilado

Una madrugada de mayo de 1956, Montgomery Clift sufrió un accidente de coche cuando salía de una fiesta que celebraba su gran amiga Liz Taylor, quien le salvó la vida evitando que se ahogara con sus propios dientes. Clift quedó empotrado en el tablero de su Chevrolet y tras innumerables operaciones estéticas continuó trabajando en el cine durante diez años.

Sin embargo, aquel accidente lo cambió todo: su perspectiva, sus deseos, el modo de mirar al mundo y mirarse a sí mismo. Cada día luchaba por reconocer y que se reconociera al Montgomery Clift quese escondía tras una máscara impuesta por la cirugía y las apariencias. “¿Cómo puedo no ser Montogmery Clift?” se pregunta, unas veces colérico, otras desconcertado, otras desesperado.

cliffensayos

Carlos Lorenzo brilla con una interpretación que le transforma en un hombre ebrio, depresivo, cruel, pero que mantiene vivo un ápice de cordura y pasión por su trabajo. Lozano es un auténtico animal en el escenario, se mueve por las emociones buscando lo único que le queda intacto a su personaje: la confianza en la creación, en la pureza del teatro. Monty es actor, vive para la interpretación y quiere regresar a los escenarios, donde este arte se siente más auténtico. Tras el telón silenciaría a la corrosiva prensa amarilla de Los Ángeles, ignoraría los comentarios acerca de sus sexualidad, cumpliría su sueño de interpretar a Trepev en “La Gaviota” de Chéjov.

Grabaciones de video y radio acompañan al actor en el escenario, y regalan uno de los momentos más emotivos y que hubiera aplaudido hasta el agotamiento. Montogmery Clift asiste a la ceremonia de los Oscar de 1961, nominado por cuarta y última vez, y asiste, mezclado entre el público, a una decepción que Carlos borda. Escalofriante ese instante, una escena de diez.

La expresividad de Carlos Lorenzo, unido a la belleza que emana del texto, convierten el declive de la historia en una sucesión de instantes que pellizcan al público para que entienda la dureza de una vida marcada por el éxito y el fracaso.

Cliff (Acantilado) es, en definitiva, una historia de derrota, pero también una lucha por mantener viva la esperanza en el oficio de actor, lo único que podía salvar un alma agotada de nadar, como dice su protagonista, en un mar de sueños y deseos sin saber porqué y para qué sucede todo.

 

Cliff (Acantilado), de Alberto Conejero

Dirigido por Alberto Conejero y Alberto Velasco

Interpretado por Carlos Lorenzo

Espacio sonoro y música original: Mariano Marín

Creación audiovisual: Adrià Ghuiralt

Diseño gráfico y cartel: Adrián Novoa

Ayudante de dirección: Pablo Martínez

 

Lunes y martes  a las 22:00.

La Pensión de las Pulgas (Calle Huertas, 48).

Entradas aquí.

 

Iduna Ruiz de Martín

Written by Ábrete, Sésamo