“Como agua para chocolate”, de Laura Esquivel

“Como agua para chocolate”, de Laura Esquivel

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como-agua-para-chocolate-9788497592314En Ábrete, Sésamo terminamos nuestra semana dedicada al amor con la novela Como agua para chocolate, escrita por la autora mejicana Laura Esquivel.

La bisnieta de Mamá Elena, matriarca de la familia De la Garza, es quien narra la apasionada historia de Tita, la hija menor, condenada por tradición a cuidar de su madre, con la intrínseca prohibición de amar y casarse.
Desde el nacimiento de Tita, todo fueron lágrimas. Le acompañaron en el útero materno, le brotaban a borbotones con la proximidad de una cebolla, y la cubrieron el rostro en innumerables momentos de su condicionada vida. La cocinera Nacha la crió en torno a los fogones, y sólo en la cocina se sentiría dueña de sus pasos, convirtiendo las recetas heredadas en platos cargados de emociones.

Pedro Muzquiz, el amor de su vida, le corresponde hasta el punto de casarse con Rosaura, su hermana, para poder tenerla cerca y no sufrir con su ausencia. La dictadura tradicional que imponía Mamá Elena ( similar a la impuesta por Bernarda Alba en la obra homónima de Federico García Lorca), provocaba en Tita tal desdicha, que estuvo al borde de la locura.
A pesar de todos los infortunios, obstáculos, consejos que llegaban de quienes la acompañaban en este mundo y del que controlan los espíritus, el amor y el deseo entre Pedro y su enamorada crece entre cazuelas, sabores, olores y sonidos.

Personajes como el doctor Brown, la sirvienta Chencha, la revolucionaria Gertrudis, o Esperanza, marcarán el sabor de la vida y los platos que Tita prepara, y cuyo legado quedará saldrá intacto de entre las cenizas de su epílogo. Una existencia marcada desde que nació, en la cocina, por el calor de los fogones; y que acabará devorada por el calor de una pasión que nunca llegó a apagarse.

12 meses, 12 capítulos, 12 recetas

como agua paraEl rasgo más característico de este delicioso libro es su estructura, dividida en capítulos que corresponden a los doce meses del año, y que se inician con una receta concreta que entenderemos a lo largo de la historia que nos cuenten las páginas sucesivas. Cada ingrediente empleado tiene su porqué, y cada plato, tendrá su consecuencia. Las emociones que alberga Tita cuando remueve las ollas, especia las comidas, elige las cantidades; provocarán en los comensales un sentimiento similar al que corría por las venas de la cocinera.

Las gotas de realismo mágico que salpican esta novela, se perciben de manera especial en la cocina, cuando la desafortunada Tita prepara recetas que van marcando su destino y el de la familia De la Garza.

Los platos que se cocinan a lo largo de estos doce capítulos son: tortas de Navidad, pastel Chabela (de Boda), codornices en pétalos de rosa, mole de Guajolote con almendra y ajonjolí, chorizo norteño, masa para hacer fósforos, caldo de colita de res, Champandongo, chocolate y rosca de Reyes, Torrejas de Natas, rrijoles gordos con chiles a la Tezcucana, y chiles en Nogada. ¿Quieres conocer sus ingredientes…?

La autora, Laura Esquivel

La autora, Laura Esquivel

Siempre he sentido especial atracción hacia los autores latinoamericanos, más aún por las novelas que pueden agruparse bajo el estilo denominado realismo mágico; y aunque nada tiene que ver la incomparable literatura del maestro Gabriel García Márquez (mi autor de cabezera y genio indiscutible de las palabras) con la prosa de Laura Esquivel; tengo que reconocer, que la manera en que esta autora trasmite el amor dramático, intenso, doloroso, inalcanzable, marcado y destinado; unido a la magia presente en la cultura sudamericana, que mezcla de manera indivisible realidad y sueño; ha convertido Como agua para chocolate en uno de los libros que formarán parte de mi particular librería de grandes historias que versan sobre el amor.

De las distintas conversaciones y frases que hablan de este sentimiento universal y atemporal, destaco para vosotros la siguiente historia que el Doctor Brown rescata de su infancia para explicarle a Tita cómo entiende él el amor:

“Mi abuela tenía una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillos en nuestro interior, no los podemos encender solos; necesitamos, como en el experimento, oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender uno de los cerillos. Por un momento, nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción. Se producirá en nuestro interior un agradable calor que irá desapareciendo poco a poco conforme pasa el tiempo, hasta que venga una nueva explosión a reavivarlo.[…] Si uno no descubre a tiempo cuáles son sus propios detonadores, la caja de cerillos se humedece y ya nunca podremos encender un sólo fósforos”

Capítulo VI. Junio. Masa para hacer Fósforos.

Como agua para chocolate, Laura Esquivel, 1989.

Iduna Ruiz de Martín

Written by Ábrete, Sésamo

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