“De noche justo antes de los bosques”, de la compañía El Hangar

“De noche justo antes de los bosques”, de la compañía El Hangar

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El monólogo “De noche justo antes de los bosques” de Bernard-Marie Koltès, vuelve a los escenarios madrileños con la compañía El Hangar y la dirección de Carlos Alonso Callero.

compañía el hangar koltesMe maravilla y asusta (casi) a partes iguales la certeza de que una misma historia tiene tantas interpretaciones como personas la quieran sentir. Siempre he confiado en esta afirmación, y la versión que hace la compañía el Hangar de la obra De noche justo antes de los bosques, despeja cualquier atisbo de duda. En la sala Nueve Norte me senté frente a un texto que ya conocía, que no hace tanto vimos firmado por la compañía AlmaViva, y a pesar de tratarse del mismo monólogo, del mismo autor, con un mismo contexto social de fondo, juraría ante quien preguntara que he visto dos obras diferentes.

De noche justo antes de los bosques es un texto complejo, da igual quien lo revise, cómo lo lleve a escena, o la idea en que haga hincapié. El contenido de este montaje sube y baja en intensidad, sosegado y nervioso, manteniendo al público en un estado donde no puedes estar confiado, porque en cualquier momento puede reclamarte la mirada del camarada que corre en el escenario, una frase te hará dar un respingo en la butaca, o sentirás la presión axfisiante de quienes pretenden dictar tus pasos.

antonio aguilarAntonio Aguilar protagoniza este monólogo, al que se enfrenta sin más compañía que sus intensos anhelos. Nada más en lo que apoyarse, ningún objeto para distraer nuestra mira, sólo él, con el pelo empapado, los pantalones rasgados, y una chaqueta con capucha; por eso cada movimiento es tan importante. Con una mirada limpia, impaciente, e ingenua, diría yo, busca la complicidad de un valiente que le siga bajo la lluvia, con quien compartir una conversación, que esté limpio del temor al extranjero, al “otro”, que quienes mandan han hecho germinar en cada individuo. El público le sigue en su búsqueda, riendo sus ironías y ensimismados mientras expone, convencido y apasionado, sus reflexiones.

Es enorme la fuerza que despende este actor cordobés sobre el escenario, que me volvió a sorprender, aunque ya tomé asiento con la convincción de que acabaría agotada de pura empatía con la vitalidad de este “compañero”. El tono que me transmitió durante su diálogo era más optimista que el protagonizado por José Gonçalo Pais. Me sentía en un ambiente menos oscuro, más abierto a la esperanza. Este montaje, que dirige Carlos Alonso Callero -ya le aplaudimos antes por Elegy–  tiene una selección musical, un juego de luces, un brillo y una esencia, que me permitió tener el ánimo más reposado que en la anterior ocasión que me enfrenté a De noche justo antes de los bosques.

La gestualidad de Antonio se merece una mención especial. Para mí fue hipnótico el movimiento de uno de sus brazos -uno, no me he equivocado-, que os prometo hablaba, cobraba vida en el discurso, y que me tuvo durante toda la función pensando en que aquel hombre era una marioneta a la que alguien, desde arriba, manejaba, a pesar de sus carreras, de la lluvia en el pelo, de sus gritos, de que pelee cada noche por buscar la salida.

compañía el hangarYa lo dije cuando escribí sobre la propuesta de AlmaViva, este texto hay que disfrutarlo despacito, dándole su tiempo y lugar a cada pregunta formulada, pensando la respuesta que darías a aquel compañero si de noche, justo antes de los bosques, te cruzaras con él. La soledad y desperación que palpitan de fondo atontan al espectador, porque te esfuerzas por no dejarte llevar por esas inmovilizantes emociones, pero es difícil, porque el texto y la interpretación son más fuertes que tú.

“No siempre el que toma la iniciativa es el más débil” Esta frase es la que se me grabó la otra noche. Porque sí, porque hay palabras que se te cuelan en los bolsillos o las introduces de manera inconsciente. Los motivos son lo de menos. Tampoco me importa si la traducción del texto era todo lo pura que algunos esperaban, lo único que me interesa es que me marché de allí agotada de correr bajo la lluvia, por pensar que yo tampoco quiero que cuenten conmigo para trabajar en una fábrica, pero no sé si puedo elegir- ¿podemos?- y  la firme convicción de que si volviera a ver este texto con otros ejecutores delante, viviría otra historia diferente.

Os recomiendo sentaros frente a este monólogo de Koltès, que en realidad es un diálogo donde sólo interviene una voz que habla por todos; pero sobretodo os recomiendo que vayáis a embelesaros por la pureza y la energía en la actuación de Antonio Aguilar, del que empiezo a sospechar que posee una doble vida donde es un superhéroe. La razones: dos funciones, días consecutivos, a cual más intensa; visitadle en la que queráis, es probable que acabéis en las dos.

Viernes a las 22h en la sala Nueve Norte: De noche justo antes de los bosques

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Written by Ábrete, Sésamo

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