Días hipercúbicos

Días hipercúbicos

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El público abarrota la exposición de Dalí que suma ya 700.000 visitantes.

El público abarrota la exposición de Dalí que suma ya 700.000 visitantes.

“Como de costumbre, un cuarto de hora después del desayuno, me coloco una flor de jazmín detrás de la oreja y me dirijo al retrete”. Para mí, las mañanas suceden algo menos ceremoniosamente que para Dalí. Llevo días intentando limar la pereza y la desgana que suponen estos 35 grados insertados en la piel. Las horas de luz son sumergibles en la piscina, pero las noches, suben el pico de las dos sábanas y bajan la montaña de la almohada insomne. Desde que llegué de la playa, la militancia del asfalto y del paisaje sin mar se disuelve en la taza del café como un proyectil certero. Tan certero como no deseado. Esa sensación de querer rebobinar el momento rompecabezas de maletas, sombrilla y sillas en el garaje de casa. Volver a volver. Pero nada, el botón review es algo que, sintomáticamente, no tiene réplica para vacaciones gastadas.

Cada relato es una pequeña obra maestra: O. Henry supo captar el espíritu de la época en la que vivió.

Cada relato es una pequeña obra maestra: O. Henry supo captar el espíritu de la época en la que vivió.

El álbum del verano debía comenzar con una instantánea con bigote postizo a la salida del Reina Sofía. Esos souvenirs trasnochados a los que les concedemos un delirio tan pasajero como desproporcionado. A esta visita, le debía seguir un flirteo musical con el inquietante programa que siempre proponen “Los veranos de la Villa”. Llegué tarde a ese puerto de fados con el intimismo de Dulce Pontes y se me escaparon las palabras de Marguerite Yourcenar en Fuegos. Irrepetible ese soliloquio inicial en la interpretación de Carmen Machi. Me la imagino sacudida perfectamente por el dolor y la angustia poniendo los pelos de punta al anfiteatro de Mérida. Y es que el orden de las cosas –al igual que la velocidad– no es siempre el que deseamos y todas estas citas han callejeado por la memoria hasta que un cartel de “no hay entradas” ha tenido que rehacer el planning veraniego.

la ridicula ide ade no volver a verte

La ridícula idea de no volver a verte. Rosa Montero. Editorial: Seix Barral. Barcelona 2013. 233 páginas.

Si el título Todas las sugestiones poéticas y todas las posibilidades plásticas se había constituido como el dispositivo de este artículo, el dictado del subconsciente me ha llevado a otros atractivos no menos cautivadores. Y como si de un bazar turco se tratara, el tiempo y el azar han regateado con mis días este verano y me han ofrecido lecturas que ya se quedan en la biblioteca de los favoritos. Así, Las Historias de Nueva York de O. Henry (Nórdicalibros) o el delicioso repaso del Pequeño Diccionario de CinemaMiguel Cane (Impedimenta) se han sumergido en la filmoteca de las anécdotas y en la capacidad sorpresiva de los mejores relatos. Pero, sin duda alguna, el mejor antídoto para el descenso anímico que supone “la vuelta”, ha sido el volver a paladear cada uno de los rincones vertiginosos que ofrece Rosa Montero en La ridícula idea de no volver a verte (Seix Barral). La delicadeza de tratar el dolor, la pérdida y la culpa con esa fina sencillez que te hace tambalear de puro sentimiento. Emociones, perseverancia, la delirante lucha de sexos en el campo de la ciencia… y lo desoladora que puede ser la inteligencia cuando la muerte aparece para instalar inhumanamente el concepto siempre en nuestras vidas. Toda la fuerza del personaje de Marie Curie y toda la fragilidad que puede asomar cuando la mente rechaza la realidad y se resiste a aceptar la muerte de su físico francés, su pareja en el laboratorio y en sus humildes días: [… a veces (tengo) la idea ridícula de que todo es una ilusión y que vas a volver. ¿No tuve ayer, al oír cerrarse la puerta, la idea absurda de que eras tú?].

 Mila Valcárcel

Written by Ábrete, Sésamo

3 Comments

  1. Marga

    Creo que ya me puedes considerar una “fan” de tus comentarios, pues una vez más he leído en tus palabras esa sensación que me suele invadir tras las vacaciones gastadas, confirmando que no soy única en sentir que prometían más de lo que finalmente fue consumado.

    Gracias una vez más, tus apuntes son siempre tan orientativos que sólo con leerlos ya no caen en saco roto.

  2. mercedes

    Como siempre que leo un artículo tuyo, algo se me despieta o revuelve dentro. Como el deseo repentino de desentrañar y ahondar en el mundo de los autores, personajes y espacios que mencionas, y que con esa forma tan especial que tienes de describirlos, haces que se nos metan dentro.
    Por ejemplo, el libre de Rosa Montero “La ridicula idea de no volver a verte” ya estaba en mi lista de espera como libro muy recomendable, pero despues de tu reseña pasará a ser el primero de esa lista.
    Tampoco dejaré ni un año más, mi deseo y el de varios amigos, desde ya hace tiempo, pero siempre pospuesto, de asistir al festival anual de teatro clasico en Merída, y que este año tenía precisamente un cartel muy atractivo.
    Mila, sigue escribiendo, aunque solo sea por los sentimientos que tocas vale la pena. Muchas gracias y mucho ANIMO.

    Mercedes

    1. Mila

      Muchísimas gracias!!!! Solo trataba de rescatar esos pequeños planes que siempre se quedan en el cajón de “la próxima vez” con el ánimo de ponerle más empeño a las cosas que nos gustan… Y, al mismo tiempo, destacar uno de los libros que ya está en mi lista de los mejoresss!!! Un besazo, Merce!!!!!

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