El amor está en el aire… O en el teatro

El amor está en el aire… O en el teatro

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el-amor-esta-en-el-aire-cartelEsta es una vieja teoría. Aunque nadie se atreve a hablar de ella cuando está enamorado, lo cierto es que la ciencia quiere demostrar que el amor sólo dura tres años. Así lo creía también el escritor Frédéric Beigbeder cuando en 1997 publicó en Francia una novela autobiográfica titulada L’amour dure trois ans. El libro también se llevó al cine, y de vez en cuando, sigue siendo el tema de conversación al que recurrimos cuando queremos encontrar una explicación lógica a nuestras aventuras amorosas.

Bibiana Fernández y Manuel Bandera, acompañados de un piano, desmontan esta teoría en El amor está en el aire. Para ellos, el amor no desaparece, sino que cambia y se adapta. Desde la comedia musical, la obra habla de los diferentes momentos por los que pasa una pareja a lo largo del tiempo. Tampoco falta la música, algo habitual en los proyectos de Félix Sabroso. Las canciones están bien integradas en la función y sirven como guía emocional para conectar con los dos intérpretes. El pianista Guillermo González y el director musical Tao Gutiérrez han sabido encajar en el guión un repertorio variado sin perder la frescura de una obra que pretende endulzar las canalladas de la vida en pareja.

Bibiana Fernández, toda elegancia y glamour,  es una de esas actrices que, con el poder de la espontaneidad, añade emoción a la música. Y a las palabras. El carisma y el bagaje de quien ha querido -y sufrido- demasiado, da grandeza al mensaje de la obra.

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El amor está en el aire, con Bibiana Fernández y Manuel Bandera.

Aún con el recuerdo en mi mente de Cabaret y Chicago, Manuel Bandera irradia esa elegancia interpretativa que le caracteriza. Junto a Bibiana despliega una gran variedad de matices y sabe adaptarse con desparpajo a los diálogos chispeantes de la comedia ligera.

El amor está en el aire tiene algo de cine clásico, no solo por su escenografía, ni por el juego de luces, ni por el humo de los cigarrillos sobrevolando el escenario como un espectáculo de sombras chinas, sino por aquellas lúcidas reflexiones sobre el misterio del amor y las relaciones humanas en el que el empleo de la ironía sirve para reírnos de aquellas cosas que nos hacen sufrir. Vayan al Teatro Infanta Isabel a reírse de los sentimientos, que bastante hemos llorado ya.

Jerónimo Carmona Garzón

@jerocgarzon

Written by Ábrete, Sésamo

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