El año del pensamiento mágico, Jeannine Mestre en el Teatro Español

El año del pensamiento mágico, Jeannine Mestre en el Teatro Español

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Juan Pastor dirige a Jeannine Mestre, que deleita con su interpretación en el estreno en nuestro país de “El año del pensamiento mágico”, de Joan Didion.

año del pensamiento mágicoLa vida cambia en un instante, en un momento. Esos minutos que lo cambian todo se agolparon en la vida de la escritora norteamericana Joan Didion un 30 de diciembre, arrebatándole, en pocos meses, a su marido, el también escritor John G. Dunne y a su hija Quintana.

La autora comenzó a escribir el libro en que se basa este montaje teatral, como una vía para liberar el dolor que la oprimía, e intentar encontrar un sentido a la muerte, y por lo tanto a la vida que le precede. Son sus recuerdos más íntimos, un viaje a aquellos minutos en que cambió todo, a los segundos en que la locura acariciaba su pelo. Didion, que habla a través de una Jeannine Mestre asombrosa, contenida y al mismo tiempo con una fuerza arrolladora, nos habla, como si de una cuentacuentos se tratara, del límite del dolor, de cómo se supera la pérdida de quien más amas. Ahora me detengo a respirar, lo necesito.

El dolor tiene su espacio, pero también sus límites. Y ¿dónde están, cuándo sabemos que es hora de frenar su caudal?

Sin saber nada acerca de la obra, el título me resultaba optimista, vivaz; sin embargo, la brutalidad que encierra tan inocente nombre queda patente cuando la autora, en el cuerpo y alma de Jeannine Mestre, explica qué es el pensamiento mágico. Si no tiro sus zapatos, él volverá a buscarlos. Qué dolor tan palpable cuando, mirando aquellos ojos, descubres el pleno convencimiento que podemos llegar a tener en la ilusa -y desesperada- creencia de que nuestros actos pueden interferir en los acontecimientos irremediables. Ella sabía que no era razonable, por eso actuaba tal y como se esperaba que lo hiciera, nadie sospecharía que, en soledad, mimaba la dulce sensación de calma que genera la locura ignorada. Pero lo entiendo, es que si no guardaba los zapatos, no volvía.

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Recibí un nuevo mazazo de emociones cuando escuché que pronunciaba, con una serenidad que arañaba la carne: “El abismo entre el antes y el ahora me atrapará”. Todo cambia tan rápido, es imposible dar margen a que el alma asimile que aunque se le desprende una parte vital, malherida, debe seguir caminando. Imagino, desde la sala del teatro, a Joan Didion sola, sentada en aquel hospital de Nueva York, con el Hudson helado por la ventana, descubriendo que nada será igual. No volverá a ver su pelo rubio por el verano californiano, ni verde por el cloro de la piscina. Su hija ya no está. Comprendo -sintiendo un frío en el pecho que por vergüenza disimulo- el dolor que debe provocarle recordar cómo le decía “estoy aquí, yo cuidare de ti”, y descubrir que no pudo, porque de nuevo, una frase que me acompaña siempre, se demuestra dramáticamente real: “prometer es perder por adelantado”. Nada garantiza que puedas cumplir tus promesas, empezando por unos sentimientos volubles en mayor o menor medida, y terminando con la parca, que no avisa ni razona.

Jeannine Mestre vuelve a asirnos con fuerza cuando se dirige directamente a nosotros, a su público, y afirma, reposada, que “una mentira es una historia que no se cree el oyente”. Porque la autora de El año del pensamiento mágico, pensó que quizás quien la leyera o escuchara, no entendería  que alguien, en sus circunstancias, se aferrara a la superstición, al autoengaño, a la soledad, a la voluntad de evitar recuerdos. Yo, lo que tengo que esforzarme por entender, es cómo un espíritu noqueado es capaz de abrirse paso entre la locura y regresar a realidad más dura, a empezar a jugar de nuevo con unas cartas que no conoces ni has elegido. Qué coraje.

EL-AÑO-DEL-PENSAMIENTO-MÁGICO-con-Jeannine-Mestre-Foto-de-Alicia-González-1pSupera el dolor cuando ve que ya no está esperando. A mi esa sensación de dejar de esperar me ha dado terror siempre. Dejar de esperar a alguien, deja de esperar algo. Es como renunciar, según el color del que amanezca mi ánimo, me cuesta entenderlo como un paso adelante, creo que me estoy rindiendo, cuando no es así, es una evolución, pero no es fácil, y para ella, menos.
Didion lo dice, la geología es sabia, en ella todo cambia, pero continúa. Así actúa el dolor, el adiós, la pérdida. Lo cambia todo, pero la vida continúa inalterable, rasgada, modificada, pero hacia adelante.
El año del pensamiento mágico ha despertado en mi los recuerdos y la vibración que provoca en mi memoria La ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero. Ambas escritoras han hablado con crudeza y una ironía que me parece de otro mundo, de una experiencia que desgarra. Ambas me han demostrado que al final, es cierto lo que leí una vez (no sé dónde) y que decía que en esta vida todo es un 10% lo que ocurre un 90% cómo decidas tomártelo. Puede sonar demagogo y simplista, pero cada día se erige un poco más real.

 

 

El año del pensamiento mágico

Dirigido por Juan Pastor y producido por Guindalera Teatro.

Hasta el 14 de junio en la Sala Margarita Xirgú del Teatro Español. De martes a domingo.

Entradas

 

Iduna Ruiz de Martín

Written by Ábrete, Sésamo

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