“El café”: una extraña comedia sobre el poder del dinero

“El café”: una extraña comedia sobre el poder del dinero

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Un grupo de adictos al juego y al café, oportunistas, mentirosos, adúlteros, avaros, criados y señores; todos ellos forman la fauna de El café, la obra que Rainer Werner Fassbinder adaptó con 24 años a partir de una comedia del siglo XVIII de Carlo Goldoni, y que el director Dan Jemmet adapta sobre el escenario del Teatro La Abadía.

Ros Ribas

El elenco al completo © Ros Ribas

El café, que han querido subtitular como “La comedia del dinero”, es descrito de la siguiente manera por el teatro que lo acoge “llega en un momento de revisión de los valores en la sociedad actual, en un contexto de desencanto general ante el poder político y de autocrítica ante los desmanes del sistema en el que vivimos. El texto de Fassbinder, con su mirada crítica, perspicaz e insobornable, que escandalizó a la burguesía europea de los años setenta, está más vigente que nunca y bajo la dirección de Dan Jemmett deviene un espectáculo que no dejará a nadie indiferente. Fassbinder pervirtió la comedia de Goldoni y aunque Jemmett pervierta la de Fassbinder, será fiel al espíritu de ambos”. De todo lo entrecomillado, subrayo el hecho de que no deja a nadie indiferente, desde luego.

Lucía Quintana © Ros Ribas

Lucía Quintana © Ros Ribas

El británico Dan Jemmet ha recorrido con sus trabajos el Festival de Otoño de Madrid, la Comédie Française, el Théâtre Vidy-Lausanne y el Bouffes du Nord, y ahora vuelve a La Abadía después de El Burlador de Sevilla. Bajo sus órdenes actúan José Luis Alcobendas, Jesús Barranco, Miguel Cubero, Lino Ferreira, Daniel Moreno, Luis Moreno, Lidia Otón, María Pastor y Lucía Quintana; quienes firmaron en un comunicado que debido a la penosa situación de la cultura y su financiación, arriesgaban su sueldo y lo hacían depender de los ingresos en taquilla. Un verdadero acto de valentía y una demostración de amor a su trabajo. ¡Chapó!

Jesús Barranco © Ros Ribas

Jesús Barranco © Ros Ribas

El Teatro La Abadía nos invitó ayer al ensayo final antes del estreno que tiene lugar hoy…y sólo puedo decir, que dará que hablar. Me siento incapaz de ponerle opinión a esta obra, porque me faltó mucho, y me sobró demasiado; pero no soy ninguna experta y además para gustos, los colores, ya que a la salida de tan desconcertante velada, escuchamos comentarios que resaltaban la originalidad y acierto de la representación, su director, y los actores.

Si alguno de nuestros lectores decide pasar por el teatro a probar este curioso “café”, estaremos encantados de leer las opiniones. Para los osados, os informamos que la duración prevista del espectáculo es desde el 27 de febrero al 31 de marzo de 2013; y el horario es de miércoles a viernes a las 20 h, sábados a las 19 y 22 h, y los domingos a las 19 h. La representación se desarrolla en la Sala Juan de la Cruz del Teatro la Abadía (calle Fernández de los Ríos, 42).

Iduna Ruiz de Martín

Written by Ábrete, Sésamo

0 Comments

  1. Lola López

    Impresionante…que semejante bodrio esté colando y reciba buenas críticas. Esto es como el traje nuevo del emperador. ¿Como es posible que nadie se atreva a decir que esta obra de Fassbinder (o esta traducción en particular, o esta producción en particular, ya no sé que pensar) es una tomadura de pelo, pretenciosa, insoportable y ridícula? Esta gente tiene muchos amigos, no?
    Los actores hacen lo que pueden y se esfuerzan. De acuerdo. La escenografía es interesante. De acuerdo.
    Pero esa obra y esa dirección, por dios, esos actores declamando a voces a la audiencia en lugar de entre ellos, esos diálogos (?) estúpidos, artificiales, inconexos y carentes de sentido, que parecen generados por un traductor automático, esa historia que no intenta ni siquiera ser coherente, ni implicar al espectador, ni denunciar nada. Esa cantinela de la conversión de divisas (ej. me costó “x cequíes que son x, dolares, x yenes, x pesos, x…, x…., x euros”) repetida al menos 50 veces! a lo largo de la obra, esos silencios de más de un minuto! en el tercer acto que te hacen sentir imbécil por haber pagado 25 euros, que te hacen querer largarte del teatro haciendo ruido y un gran corte de mangas…
    Impresionante que la sala estuviera a rebosar de gente (muy prudente y educada, por cierto) que se lo pensará dos veces la próxima vez que se plantee pagar 25 euros por ir al teatro. Gran labor en pro de la industria de la cultura en estos tiempos de crisis.
    No me extraña que los actores no salgan a saludar al final. Posiblemente es por una combinación de miedo a que les tiren cosas y bochorno por haber infligido a un teatro entero semejante tomadura de pelo. ¿Cómo es posible que los actores se jueguen el sueldo con esta obra? Hay que tener mucho valor o ser muy inconsciente…
    ¿Por qué? Por qué gastar energía actoral, local, tiempo, despliegue mediático etc… en ESTO? ¿Es que no hay miles de obras de teatro que valgan la pena, a las que dedicar meses de tu vida y tu energía? Qué cadena de disparates puede hacer que un director y un productor y un grupo de actores y el Teatro Abadía, accedan todos ellos a emplear sus medios en ESTO?

    1. abretesesamoblog

      Buenas tardes Lola, estoy de acuerdo contigo; sin embargo, yo no soy nadie para criticar de forma tan abierta una obra de teatro en la que hay profesionales que han puesto tanto esfuerzo.
      Si te das cuenta, en ningún momento incluyo mi opinión, simplemente datos objetivos de la temática, el director, etc… De lo único que me he sentido capaz de hablar, es del esfuerzo de los actores y de la arriesgada decisión de hacer depender sueldo del éxito en taquilla.
      Repito que de manera individual estoy de acuerdo contigo en cada punto, y subrayo cada una de las notas negativas que le atribuyes; pero no me considero una experta y desconozco el resto de obras del autor para juzgar de forma negativa un trabajo teatral.
      Gracias por leernos, y por opinar!

      Un saludo.

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