“El joven que leía a Julio Cortázar”, microteatro en Salamanca

“El joven que leía a Julio Cortázar”, microteatro en Salamanca

0 votes

Antonio Velasco protagoniza “El joven que leía a Julio Cortázar”, un potente texto de microteatro que cada semana revuelve nuevas emociones en La Malhablada.

antonio velasco ábrete sésamoIba escapando de un pensamiento que no estaba invitado a la cita y le vi asomado a la ventana. Yo pensé que estaba buscando a alguien, pero más tarde me contaron que lo que pretendía era despedirse de un recuerdo.

Preguntando a la gente de la zona, supe que la protagonista de aquella historia que empezaba a revolucionar la calle Meléndez, se llamaba Lola. Antonio Velasco se sienta cada semana, de jueves a domingo, frente al grupo de personas que desee escucharle. Invoca con un grito un dulce recuerdo que ahora duele, y con sólo cuatro letras, L-O-L-A, empieza el mareo de sensaciones.

Nina Simone at the Village Gate recibe a los curiosos que entramos en la pequeña sala. Con su desgarrada voz de fondo, susurrando, preparando el ánimo, le vemos a él, de espaldas, a media luz, compartiendo espacio nosotros pero al mismo tiempo en otro lugar, lejos, en otro tiempo. Escoge a Julio Cortázar como excusa para atraer hasta ese instante presente, el café que marcó de algún modo su vida, secuencias determinantes, el rostro que altera su mirada, aquellos “lunares que dibujaban constelaciones”.

Lola duele porque ya no está. Ni va a volver, ni llamará. Él la busca en la calle o cerrando los ojos, rebuscando en su memoria.“Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar […]” Escuchamos con la respiración contenida el capítulo 7 de Rayuela. Antonio lo recita con tanta entrega, con tanta verdad en cada palabra, que aquellos labios quedaron dibujados nítidamente en mi cabeza.

joven que leía a julio cortázarEn cada silencio de tregua, un nuevo detalle se suma al dibujo de Lola. Le pones rostro, viertes sentimientos en esa imagen, descubres miedos silenciados, y te contraes porque sabes que estás llorando. Antonio Velasco da vida a una historia que tiene tantos nombres como público pasa por la sala. Ante nosotros se vuelve real un texto precioso, cargado de amor, de ausencia, de despedida, y creo que también de culpa. Todos quieren escuchar quién es Lola porque todos tenemos algo que ver con ella. Yo la he envidiado, he querido que me amen como aquel joven la amó; después, he recordado que ya lo hicieron, por eso duele. He deseado que me recuerden, que me miren sin estar yo delante como lo hacen los ojos del protagonista, que se despide con una mezcla de sufrimiento y dulzura de las sensaciones que le frenan. Y no sólo deseas ser Lola, también deseas ponerte de pie junto a él, gritar el nombre del fantasma que provoca tus lágrimas, que mancha tu presente y ensucia un nuevo principio; quieres reconocer lo que ya no tiene sentido, decir adiós y quedar limpio, como el joven que utiliza a Julio Cortázar para crear un lienzo en blanco sobre el que volver a pintar.

Todos queremos ser Lola, por lo que provoca. Todos queremos conseguir, como él, expiar un recuerdo. Da igual lo que hayas vivido, cuál sea tu historia, tienes delante un texto que harás tuyo, te convertirás en uno de los dos, puede que en ambos.

Teatro de Poniente firma esta obra intensa, envidiable, terapeútica dicen algunos. La compañía de teatro, igual que yo, igual que tú, tiene un lado reflexivo, profundo, con sombras que aún no habíamos presenciado. El joven que leía a Julio Cortázar no tiene nada que ver con el resto de trabajos que hemos disfrutado con su sello, pero al mismo tiempo conserva la poética, la magia, cierto aire de optimismo, y las potentes imágenes que es imposible separar de las funciones en que hemos visto a Antonio Velasco.

Esta historia busca que algo pase en tu interior, que el público vuelva a casa con algo nuevo dentro. Y conmigo  lo consiguió. Después de viajar entre los recuerdos de Lola y abrirle la puerta a mis propios nombres e imágenes, necesitaba salir de aquella habitación para recomponerme. Entendí de inmediato el revuelo de quienes se acercaban a la Sala 1 de La Malhablada, porqué hay días en que el actor debe hacer una función extra. Buscan conocer algo de la mujer a quién amó el joven que se asoma a la ventana, quieren apoyar a ese hombre que recita a Julio Cortázar para despedirse de un sentimiento que pesa, anhelan poder sacudirse sus propios recuerdos con la excusa de pasar una tarde en el teatro.

El joven que leía a Julio Cortázar, de la compañía Teatro de Poniente.

Actor: Antonio Velasco

Texto: Mon Hermosa

Dirección: Raúl Escudero

De jueves a domingo de las 20:00 a las 22: 45 en La Malhablada (Calle Meléndez, 27. Salamanca)

Iduna Ruiz de Martín

Written by Ábrete, Sésamo

1 Comment

  1. Pingback: La Malhablada, cultura y teatro en el centro de Salamanca - Ábrete, Sésamo | Ábrete, Sésamo

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *