“El Mandil”: una explosión de sabores entre Chueca y Malasaña

“El Mandil”: una explosión de sabores entre Chueca y Malasaña

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"El Mandil", un apetitoso rincón de Malasaña. © Ábrete, Sésamo

“El Mandil”, un apetitoso rincón de Malasaña.
© Ábrete, Sésamo

Y de repente, sin darnos cuenta, allí estábamos sentados. Todo empezó una tarde de noviembre, hace más de un año, cuando nosotros llamábamos a decenas de puertas pidiendo confianza. Ahora, tantos meses después, rincones tan deliciosos de la capital como el restaurante El Mandil, cuentan con dos desconocidos buscatesoros para que compartan la experiencia vivida en este punto del centro de Madrid.

© Ábrete, Sésamo

© Ábrete, Sésamo

El Mandil abre sus puertas, y una larga barra con pequeños manjares a la vista, incita a tomar una caña y probar la lista de pintxos que recoge la carta. Según leíamos los ingredientes de cada una de nuestras apetitosas opciones, me sentía como una niña frente a los anuncios de juguetes días antes de Reyes: “Me lo pido, me lo pido”, pensaba para mis adentros. Pero con la edad aumenta la contención, y los elegidos de entre todos fueron dos: solomillo con foie, cebolla caramelizada, y queso; y presa ibérica con miel y manzana. Una verdadera locura de sabores.

Pintxo de presa ibérica con miel y manzana.  © Ábrete, Sésamo

Pintxo de presa ibérica con miel y manzana.
© Ábrete, Sésamo

Aunque la barra que te saluda al entrar parecía acogedora, el interior del restaurante, amurallado por una hilera de mesas para una o dos comensales, nos atrajo hacia si, hasta ocupar una mesa más amplia justo al lado del confortable sillón. Mientras seguíamos peleando con el abanico de posibilidades de una carta variada y suculenta; cada detalle de El Mandil, me distraía del propósito de elegir una sabia opción que probar.

Entre paredes con el rojizo ladrillo a la vista, maderas fortificando las mesas, y pequeños cáctus salpicando los estantes, llegó nuestra decisión final. Dicen que la comida tiene la capacidad de hacerte viajar a sitios donde nunca has estado, pero que siempre imaginaste con un olor particular. Creo que este deseo de trasladarme a otro lugar fue lo que consiguió que eligiera la ensalada Valle de Arán, tan digna de saborear, como los paisajes a los que hace referencia. La unión entre el salmón, queso de cabra, y aguacate, suponen la combinación perfecta para un plato saludable, apetitoso, y que sin duda puedes compartir por su gran cantidad.

Deliciosa mezcla de sabores en la ensalada Valle de Arán © Ábrete, Sésamo

Deliciosa mezcla de sabores en la ensalada Valle de Arán
© Ábrete, Sésamo

Acompañando al plato principal, llevaron unas grandes raciones de las siempre imprescindibles croquetas caseras de jamón (soy adicta a este manjar tan popular), unos huevos rotos salpicados con aceite de trufa, y calamares rebozados con tempura pastelera, como los hacen en Bilbao, tierra natal del dueño.

La carta de postres incluye desde un Orgasmo de Sabores (esta elección combina desde leche merengada a batido de fresa, en una mezcla ecléptica de gustos) hasta la recomendación que pudimos degustar: pequeños trozos de galleta Oreo, unidos a varias bolas de yogurt helado, y recubiertas por un fino hilo de sirope de chocolate blanco.

El Mandil es el rincón que Luis Mendiola dedica a la gastronomía vasca, andaluza, y de todos los rincones del mundo que su experimentado (y viajado) jefe de cocina, Luis Moreno Tirado, decida incluir en cada plato.

El culmen llega con el postre de Oreo, helado de yogurt, y chocolate blanco © Ábrete, Sésamo

El culmen llega con el postre de Oreo, helado de yogurt, y chocolate blanco
© Ábrete, Sésamo

En tan sólo siete meses, este restaurante situado entre Chueca y Malasaña, ha conseguido reunir en la hora de la comida a un sinfín de acertados comensales, que van y vienen en una sucesión de hambrientos compañeros de experiencia. Los fines de semana, además, darán la posiilidad en poco tiempo de elegir la importada tradición del brunch. Y si prefieres seguir comiendo en casa, puedes conocer los cruasanes de El Mandil, aptos para comer sin el paso previo de “a la plancha”; o probar su gama de gin tonic después del trabajo. Café para despertarse, almuerzo, comida, cena, y copas; en El Mandil puedes elegir cualquiera de estos momentos, porque abre sus puertas hasta la una y media de la noche, entre semana, o las dos y media, los fines de semana.

El Mandil ha sido el rincón madrileño donde, tras llenar el estómago imaginando el artículo, me di cuenta de cómo ha pasado el tiempo, todo lo que vamos consiguiendo, y la ilusión que provoca ver que sin necesidad se llamar a tantas puertas, pequeños tesoros se plantan frente a nsootros pidiendo un hueco (muy merecido) entre los tesoros de Ábrete Sésamo. Pensamientos positivos aderezados con suculentos platos.

  • El Mandil

  • Calle Colón, 5. Metro Tribunal/ Chueca .

  • Horario: de lunes a jueves (08:30-01:30), viernes y sábados (08:30-02:30), y domingos (08:30-01:30).

  • Precio: 10-30 euros.

  • Teléfono: 915 31 62 55

Iduna Ruiz de Martín

Written by Ábrete, Sésamo

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