“Emilia”, batalla de interpretaciones en los Teatros del Canal

“Emilia”, batalla de interpretaciones en los Teatros del Canal

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emiliacartelTengo que confesar que lo primero que me viene a la mente al pensar en la obra Emilia, de Claudio Tolcachir, es la sensación de desconcierto con que me encontré al ver que la luz se apagaba y la función finalizaba. Con multitud de emociones e ideas rondando mi cabeza, miré a mi compañera de butaca ansiosa de respuestas. No las tuve. Cuando terminó el aluvión de aplausos y salí de los Teatros del Canal, fue cuando la historia de Emilia empezó a recomponerse por arte de magia, y todo cobró sentido.

El director argentino Claudio Tolcachir presenta unos personajes que buscan sentirse amados por encima de todo. No importa el cómo, simplemente ansían ser importantes para alguien. El problema es que no basta con amar y entregarse para conseguir que la persona contraria sienta lo mismo; y tampoco es suficiente sentirse amado para ser feliz. Emilia sube al escenario cinco almas que viven una historia forzada, en la que el equilibrio entre la verdad soterrada, y la mentira forzada, es tan fina, que cualquier comentario tensa la cuerda; hasta que al final, se rompe.

Fuente: madridesteatro.com

No puedo garantizar que esto que escribo sea el sentido que pretendía darle el autor, pero es lo que sentí que gritaban los personajes de Emilia. Y digo gritaban, porque lo que tengo muy claro, es que sobre el escenario había cuatro personas desquiciadas, encajadas a la fuerza en un hogar con paredes de papel. Carolina, el personaje que interpreta Malena Alterio, se evade en una realidad paralela, y con un desolador “a mi me hubiera gustado poder…”, reconoce que su vida es un eterno “pretender” ser lo que se espera de ella. Walter, interpretado con absoluto desgarro por Alfonso Lara, se autoengaña con una relación en la que la naturalidad no existió nunca, y que se percibe, desde el primer instante, marchita. David Castillo sorprende como Leo, un joven hiperactivo, que busca con irritante frenesí un hogar, un lugar en el que sentirse estable, protegido. Daniel Grao es Gabriel, el padre ausente que no ha querido como debía, y en cierto modo, ha perdido. Y Emilia, esa gran mujer interpretada por la brillante Gloria Muñoz, que refleja el amor incondicional, un altruismo sentimental con el que se siente parte esencial de una vida que no es la suya.

image_bigActores consagrados y muy conocidos, que consiguen una avalancha de aplausos muy merecida. Las miradas que se intercambian entre ellos, la contención de los verdaderos sentimientos, la rabia expresada a destiempo, la desesperación disimulada; estas sensaciones llegan a las butacas de forma tan contundente, que incluso te genera malestar, te embriaga el drama que se desarrolla a escasos metros de ti. Los cinco actores hacen un trabajo espectacular con este complicado texto, y consiguen una puesta en escena con mucha intensidad, con una tangible complicidad entre ellos.

escenario emiliaCuando se apagan los aplausos, la dramática historia de Emilia empieza a recomponerse dentro de cada uno de los espectadores, y recupera el sentido y matices que durante los minutos anteriores habían pasado inadvertidos. Habrá quien crea que esta situación es negativa para una obra de teatro; y seguro hay quienes valoran de forma positiva que un texto teatral deje poso, y que con el transcurso de las horas, entiendas del todo la historia a la que te has enfrentado. En cualquier caso, la batalla de interpretaciones que se manifiesta en Emilia, y la frustrante veracidad de la trama, es más que suficiente para querer vivir una intensa tarde de teatro.

Emilia, de Claudio Tolcachir
Teatros del Canal
(Calle Cea Bermúdez, 1. Metro Canal)
Hasta el 9 de febrero. De martes a sábado a las 20:30h, y domingos a las 19:00h
Entradas

Iduna Ruiz de Martín

Written by Ábrete, Sésamo

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