Emily Dickinson conversa con el público en “La Bella de Amherst”

Emily Dickinson conversa con el público en “La Bella de Amherst”

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Juan Pastor dirige la obra “La bella de Amherst”, de William Luce, que se estrena en el Teatro Guindalera dentro del Festival Surge Madrid y que acerca a los espectadores a la vida de la escritora norteamericana Emily Dickinson.

teatro_guindalera_La_bella_de_Amherst“¡Ójala me hubieran presentado a más autores claves de la literatura universal como lo hacen en el Teatro Guindalera con Emily Dickinson!” Ese fue mi primer pensamiento al abandonar la butaca desde la que asistí, encantada, al monólogo de María Pastor dando vida a la poeta norteamericana.

Emily Dickinson reconocía y amaba el poder que tiene la palabra, la belleza de su composición y la capacidad de provocar emociones que tiene un término usado en el momento adecuado. Poseía una mente creadora, en constante movimiento y muy curiosa, cualidad indiscutible en todos los artistas que merecen reverencia.

El texto de William Luce que dirige Juan Pastor nos traslada hasta una conversación íntima con la escritora, que se presenta con 184 años y recitando de memoria la receta de la “Tarta Negra”, su especialidad. Después nos previene de los saltos que irá dando a través del tiempo, moviéndose entre distintos episodios de su vida que necesita compartir con nosotros, sus atentos interlocutores. Desde su admiración a determinados vocablos que mastica y degusta desde que los piensa hasta que los pronuncia, a sus recuerdos más románticos. Emily Dickinson se muestra tan cercana que sólo nos faltó compartir un té.

No tenía el placer de conocerla tan de cerca, he de reconocer que no me había sentido atraída por su historia hasta que se me presentó esta oportunidd; pero he tenido unos descubridores estupendos que supieron sacar lo mejor de esta mujer tan auténtica. Dickinson no seguía las normas porque así estuvieran impuestas, las cuestionaba y razonaba, y además se reía de las críticas. La Biblia le parecía un cuento y así lo transmitía, o respondía a los dedos inquisiores que la tachaban como la solterona de Amherst vistiendo durante todo el año de un riguroso blanco nupcial, sólo por fastidiar. Diganme si no es para adorarla…

Como todo autor, Dickinson buscó triunfar con su obra; se ilusionó antes las promesas y sufrió la desilusión de un trabajo rechazado. Vivió sus últimos diez años recluída en la casa de su padre, dejando un valioso legado literario que rescató de manera póstuma su hermana Lavinia. Pocos sabían de su entrega a la poesía y nunca fue reconocida en vida, pero la frustración no le hizo soltar la pluma. Ella es el ejemplo de que un verdadero creador no busca sólo el éxito, sino que escribe por la pura necesidad de plasmar las imágenes y sonidos que recorren su imaginario.

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No falla, cuando vamos al Teatro Guindalera y en el escenario nos espera un trabajo de María y Juan Pastor, vamos a terminar aplaudiendo entusiasmados. María interpreta a una Emily Dickinson que será la que recuerde cada vez que escuche su nombre. Tiene la capacidad de hacerte olvidar que es ella sola quien habla en el escenario, recorre su vida jugando con nuestra imaginación para que recreemos las conversaciones que comparte con su hermana, una profesora, su padre. Es una actriz tremendamente expresiva que consigue hacer volar el tiempo e hinchar tu entusiasmo en cada nuevo minuto. Una actuación tremenda.

En el escenario le ayudaba la acertada ambientación, muy detallista, que es mérito de Teresa Valentín-Gamazo; el vestuario, compuesto por un precioso vestido blanco de Ana Montes; o el juego de luces, a cargo de Sergio Balsera.

10258691_828870860474365_8830860987413656196_oSillas suspendidas en el aire, un baúl flotando en la habitación, o un reloj donde el tiempo no transcurre. El caos ordenado que nos recibe en el escenario apoya la imagen que me llevo de La Bella de Amherst, la historia de una mujer con un intenso mundo interior, creativa y rompedora, pero encerrada en una época y circunstancia que no eran las que le correspondían. Esta obra es la presentación que todos necesitamos para llegar a conocer mejor a una poeta fundamental, una vida apasionante, y dejarnos contagiar por este canto de amor a las palabras.

Para terminar tengo que dejar que hable ella, Emily Dickinson, una poeta que recomiendo conocer mejor, en el teatro o a través de las páginas que, en sus últimos días de vida, pretendió que no fueran leídas:

Creo que vivir puede ser una bendición para aquellos que se atreven a intentarlo”

 

La Bella de Amherst (Emily Dickinson), de William Luce

Dirige Juan Pastor

Interpreta María Pastor

Teatro Guindalera (calle Martínez Izquierdo, 20)

De jueves a sábado a las 20:30 y domingos a las 19:30h

Entradas

Iduna Ruiz de Martín

Written by Ábrete, Sésamo

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  1. Pingback: LA BELLA DE AMHERST (Emily Dickinson) | Teatro Guindalera | madrid es teatro

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