“Flamenco Feeling”, baile y sentimiento en el Teatro Fígaro

“Flamenco Feeling”, baile y sentimiento en el Teatro Fígaro

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El Ballet Flamenco de Madrid taconea desde el 3 de marzo sobre el escenario del Teatro Fígaro y llena la sala de emociones vertidas en su primera antología dedicada a rescatar el flamenco más ortodoxo

flamenco-feeling-Hay veces en que el título de un espectáculo te despista, no te acerca ni a la trama ni a las emociones que vas a experimentar; en el caso de Flamenco Feeling, el título no ha podido ser más acertado. Sentimiento a raudales es lo que vierten sobre el escenario del Teatro Fígaro el Ballet Flamenco de Madrid, compuesto por seis bailaores y bailaoras profesionales, capitaneados por una gran Sara Lezana.

Esta compañía de baile, independiente y no subvencionada, va trenzando a lo largo de 90 minutos un completo espectáculo donde la poesía y la literatura se unen a la mágia de la danza. Como telón que separaba cada baile, una experimentada Sara Lezana, directora artística y coreógrafa, eclipsaba al público recitando a José Martí y rescatando, entre otros poemas, uno dedicado al genio Federico García Lorca, valedor de gitanos y de su cultura. Esta bailaora se contoneaba al mismo tiempo que su cuerpo pronunciaba las mismas palabras que salían de su boca, una experiencia digna de revivir.

El Ballet Flamenco de Madrid envuelve el Teatro Fígaro con todo el sentimiento que desprende un baile considerado patrimonio Fuente: obrasdeteatro.com

El Ballet Flamenco de Madrid envuelve el Teatro Fígaro con todo el sentimiento que desprende un baile considerado patrimonio
Fuente: obrasdeteatro.com

Victoria Duende hace honor a su apellido, porque “duende” es lo que inundó el escenario desde que puso el primer tacón sobre el. Para mí, es una de las mejores bailaoras que he visto hasta ahora, por la conexión que establece con el público, con el que no para de interactúar con gestos de agradecimiento y simpatía, dedicatorias, jaleándonos a nosotros y a ella misma;  y por la pasión que trasmite su cara, que parece poner el alma en el baile que nos dedica. Además, impresiona la manera casi paranormal que tiene de mover las manos. Embobada, trataba de descubrir si tenía huesos, porque la flexibilidad y el movimiento no era de extremidad humana, eran de pluma que va a la deriva.

Debo destacar de un modo especial el arte de Iván Gallego y de Francisco Guerrero, elegantes y sinceros en sus movimientos. No se podía negar que sentían lo que bailaban, que creen en la gracia y el dolor que puede trasmitir el flamenco, y saben cómo hacer que el público vibre con ellos. Dos máquinas de este género musical, de este patrimonio.

Noelia Casas y José Joya, más tímidos que sus compañeros de escenario, también hicieron disfrutar a un público embelesado, sobretodo al unirse al jolgorío final, que reunió a todo el equipo de artistas para que pudiéramos disfrutar de una compañía al completo cargada de arte hondo, que defiende el flamenco más ortodoxo y rescata un repertorio que tiende a olvidarse en los teatros.

F. Feeling 03Igual que los niños que contemplan por primera vez la mágia, me descubría mirando con una sonrisa perenne en la cara y siguiendo el compás con golpes en el asiento. No me despegué un instante del dulce mareo que provocaba el magnifico taconeo, inmerso en el profundo canto de Natalia García,  la guitarra de Rafael Andujar, el rítmico cajón de Rafael Jiménez, y la sorprendente melodía que otorgaba Moisés Pascua incluyendo la flauta en el ritmo flamenco. Escobillas, farrucas, alegrías,… todos los palos iban pasando uno tras otro por el Teatro Fígaro unidos por los versos sentidos que el director Luciano Ruiz había escogido para la ocasión. Esta vez, mi acompañante sabía más de flamenco que yo (algo no muy complicado, por otra parte), lo que agradecí muchísimo, porque fui más consciente de la dificultad que ya intuía en cada baile; y si necesitaba más razones para admirar aquellos profesionales, las tenía con cada nuevo comentario de mi amiga.

No hubo que lamentar ninguna brecha en el escenario, pero bien podría haber sucedido, porque la energía y la fuerza con que esos bailaores se entregaban al espectáculo, no era para menos. Entre vítores, improvisaciones para el público, y una verdadera fiesta entre amigos, se iba terminando un magnífico recital donde el flamenco se convierte de nuevo en un arte que sin duda alguna debe ser preservado y estudiado; pero sobretodo, puesto en escena por gente que lo siente con cada poro de su piel, como demostraron los representantes del Ballet Flamenco de Madrid.

Aún con la sensación de envidia sana que siempre se apodera de mi cuando termino de vivir un espectáculo de baile, me reuní con un grupo de amigos en La Taberna El Papelón, y mientras mi compañera de butaca y yo bajábamos el nivel de palpitaciones y tratábamos de contagiar la emocion al resto, descubrimos que estábamos compartiendo cañas con parte del equipo de bailarines. Grandes dentro y fuera del escenario, porque el que tiene arte, no se lo quita ni al bajar del escenario, es todo lo que puedo decir.

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Flamenco Feeling. Ballet Flamenco de Madrid

Teatro Fígaro (calle Doctor Cortezo, 5)

Desde el 3 de marzo de 2014. Lunes a las 18h y 20h, y los martes a las 18h.

Entradas

 

Iduna Ruiz de Martín

Written by Ábrete, Sésamo

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