‘Julio César’, de William Shakespeare, en el Teatro Bellas Artes

‘Julio César’, de William Shakespeare, en el Teatro Bellas Artes

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'Julio Cesar', de Shakespeare, en el Teatro Bellas Artes hasta el 2 de Marzo.

‘Julio César’, de Shakespeare, en el Teatro Bellas Artes hasta el 2 de Marzo.

Desde siempre se ha utilizado la manipulación para alcanzar el poder. Los que recurren a la palabra moldean de una forma directa lo que quieren transmitir. Casio se preguntaba por qué Julio César, esa divinidad romana, había llegado tan alto. Así nace la conspiración en contra del dictador romano. Una de las obras dramáticas más destacadas de Willian Shakespeare llega al Teatro Bellas Artes bajo la dirección de Paco Azorín para dibujar una línea muy fina entre los héroes y los villanos.

Mario Gas es Julio César. Aunque César no es el centro de la trama, tan solo aparece en tres escenas, y muere al comienzo del tercer acto, Mario Gas se apodera del personaje sentenciando con su voz y presencia escénica la parte más intensa de la obra. Bruto, interpretado por Tristán Ulloa, se une a un grupo de conspiradores para asesinar al que ellos acusan de dictador.

Una obra de hombres, de luchas internas que se enfrentan al honor y la amistad. Así como otras obras de Shakespeare tienen un aire más poético, ésta se vuelve oscura, dura y usa los discursos – como el de Marco Antonio (Sergio Peris-Mencheta)- para alterar los pensamientos y despertar las conciencias que están dormidas. La obra deja claro que, al contrario que los demás conspiradores – José Luis Alcobendas (Casio), Agus Ruiz (Casca), Pau Cólera (Decio), Carlos Martos (Metelo) y Pedro Chamizo (Octavio)- Bruto mata a César porque cree en el sistema que representa y no se deja llevar por la maldad y la envidia de los demás.

De William Shakespeare a Madrid.

Mario Gas, Sergio Peris-Mencheta y Tristán Ulloa protagonizan ‘Julio César’.

El montaje, escenario de fondos negros, tan solo cuenta con una pantalla, 14 sillas y un obelisco. Fascinante inmersión en la época romana cuando los actores tumban el obelisco antes de la guerra final para dividir las conciencias y volver a dar prioridad a la ética.

Al final es el público, como en la vida real, quien decide y saca sus propias conclusiones. Gracias a los diálogos que se convierten en los verdaderos protagonistas, los que estamos en las butacas comenzamos a posicionarnos de un lado u otro; entre los defensores de la libertad romana, aquellos que como Casio sí tenían un corazón noble; los mercenarios de la envidia y el poder, o de los amigos que defendían la honorabilidad de un dictador. Sea cual sea la excusa que te invita a reflexionar, Julio César se presenta como una tragedia que podría ser el reflejo de la sociedad actual.

Jerónimo Carmona Garzón

Written by Ábrete, Sésamo

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