“La Fugitiva”, una librería con aroma a café

“La Fugitiva”, una librería con aroma a café

0 votes
"La Fugitiva", librería-café en la calle Infanta Isabel, 7.

“La Fugitiva”, librería-café en la calle Infanta Isabel, 7.

Hay días en que la ciudad se convierte en un pueblo pequeño de calles y comercios familiares. Cuando te das cuenta de eso significa que has dejado de lado las grandes avenidas para adentrarte en ese encanto misterioso que pasa desapercibido para los turistas. Siempre he preferido huir de las recomendaciones que indican las guías y descubrir por mi mismo lugares que casi nadie conoce. Para los que nos hemos criado en barrios de la periferia buscamos en la urbe ese ajetreo emocional que teñía las películas de Woody Allen, sin embargo, con el tiempo surgen rincones que nos devuelven a nuestra infancia y a esos lugares tranquilos donde no existe el ruido. Qué mejor que una librería con aroma a café para jugar a ese doble papel; por un lado, un café en pleno centro de Madrid rodeado de edificios que ejercen de sombras acechantes, y por otro lado,  un café silencioso, pequeño y cercano.

Una mesa para dos.

Una mesa para dos.

Os hablo de La Fugitiva, una librería que invita a sentarse y leer. No es fácil conseguir que un lugar sea confortable; quizá sea las estanterías, los libros amontonados, el silencio que ayuda a concentrarse, las historias que cuenta el chico de la mesa de al lado, las ventanas que espían desde el interior lo que ocurre en la calle, el sello propio alejado de las franquicias, las tertulias de amigos por la tarde, un aire bohemio que imita esos cafés berlineses donde los jóvenes se sientan con sus ordenadores, el suelo de madera que cruje al andar, la selección de títulos, los tonos cálidos, o la sombra de la Filmoteca (que está a la vuelta de la esquina).

Querer entrar y no atreverme. Eso es lo que me ha pasado infinidad de veces en muchos cafés. Entonces me acordaba de esas librerías neoyorquinas donde la gente entraba, ojeaba un libro y se tomaba un café vienés. Yo quería hacer eso, pasear por Madrid y refugiarme del frío sin miedo a sentirme observado al entrar en una librería. Este tipo de locales los suelen crear personas que quieren encontrarse  con lugares así en su ciudad. Entre otras cosas puedes encontrarte con presentaciones de libros, tertulias, y una selección de libros donde destaca la narrativa, la poesía, el cine y una inclinación interesantísima por la visión social. Y Para los que vais con vuestro ordenador todo el día a cuestas no tendréis problemas en conectaros porque tiene WI-FI gratuito.

Un café mientras ojeas un libro.

Un café mientras ojeas un libro.

Pero no todo son libros. En el mostrador han creado una especie de bazar improvisado con aires de desorden intencionado donde puedes encontrar discos de segunda mano, revistas, y a saber qué reliquias del pasado. Los dulces son un pecado, tienen muchos, pero hay uno en especial que me hace verdadera ilusión y me transporta a mis paseos por Lisboa. Me refiero a los Pastéis de Belém. No soy muy goloso, pero estos son mi perdición. La tartaleta de hojaldre y crema tiene un ingrediente secreto que solo conocen los dueños de la tienda de Lisboa. La imitación está bastante lograda y aunque no contenga el ingrediente secreto puedo asegurar que están muy ricos.

Hay días en que la ciudad se convierte en un pueblo, pero también en los recuerdos de cosas que hemos vivido; una cita en un café berlinés, una tertulia en una librería parisina, una visita rápida a una tienda neoyorquina o un mordisco a un pastel bajo la mirada gris de Lisboa.

Dirección y datos de interés

Lavapiés.

Horario: Lunes a viernes de 09:00 a 23:00 Sábados de 11:00 a 23:00 Domingos y festivos de 11:00 a 22:00

Jerónimo Carmona Garzón

Written by Ábrete, Sésamo

0 Comments

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *