“La ridícula idea de no volver a verte”, de Rosa Montero

“La ridícula idea de no volver a verte”, de Rosa Montero

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La periodista Rosa Montero leyó el diario íntimo que Marie Curie escribió tras la muerte de su marido. De esa lectura nació este libro, sincero y personal, plagado de casualidades, coincidencias, y ganas de disfrutar la vida.

Ya sabíamos ridicula idea de no volver a verteque ella iba a morir joven. Lo supimos desde que con 20 años le diagnosticaron la enfermedad. Cuando todo empezó, yo aún jugaba con muñecas, me sacaba la decena, y no tenía mucha idea de la gravedad de aquello que empañaba la mirada a todos; sólo sabía que cada cierto tiempo mi prima pasaba unos días en el hospital, que la medicina venía de Alemania, y que la última noche que pasaba en aquella cama de sábanas blancas le gustaba cenar hamburguesa y yo podía comerme sus patatas.

Rosa Montero y su libro La ridícula idea de no volver a verte me ha hecho viajar a mi memoria, a los instantes con ella, a los recuerdos dormidos, a los despiertos, y a la experiencia narrada por gente cercana que también se vio sacudida por muertes inesperadas y antinaturales. La muerte de un ser querido duele, pero la de un ser querido que no tenía edad ni camino recorrido para despedirse, te cambia, seas consciente o no.

La pérdida de la que habla la autora no es tan previsible como la que yo rememoro. Ella dibuja en las páginas del libro a Pablo Lizcani, su marido, quien falleció a causa de un cáncer, y lo hace con la excusa de presentarnos, a través de diarios y biografías, la intensa vida de la mujer y científica Marie Curie  (el orden de los sustantivos no ha sido aleatorio), quien tuvo que despedir a Pierre, su compañero, amante, amigo, de un modo brusco y dramático. Rosa y Marie, dos vidas con puntos en común, con puntos distantes, y trayectorias que van paralelas, cada una en su lucha, pero que se salpican de coincidencias y casualidades. Dos mujeres que, cada una a su manera, debieron hacerse hueco en un mundo de hombres, donde ser pasional, dar prioridad a las emociones, era (es, a veces) más un lastre que una virtud, algo reñido con la ambición y el éxito.

rosa_monteroLiteratura, inspiración, o el proceso creativo. De esto también habla el libro, y en ello me detuve y me recreé, quizás por mi momento vital y profesional, en el que bulle la imaginación y las ganas de crear. Me inspiró, quise correr a escribir, y lo hice. Sentí una especie de conexión con aquellas palabras, con Rosa, y quería su actitud, quería su coraje, su tesón. El de ella y el de Marie.

En la ridícula idea de no volver a verte brillan las pequeñas cosas, las que quedan cuando alguien se va, las que echas de menos, las que pesan en la balanza de los momentos felices. Mi prima me pintaba las uñas con paciencia de santo, me enseñó a no pelear con mi melena de león, a sonreírme ante el espejo. A Rosa, su marido le enseñó a reconocer los árboles por sus hojas, o a disfrutar de una niña espantando moscas baja una higuera. A Marie le gustaba dormir con su marido en la casa del campo y mirar cómo respiraba.

Este libro recorre un sinfín de temas: amor, escritura, ciencia, lucha, feminismo, despedidas, muerte. Pero en todos hay una superación, un mensaje positivo, un contundente la vida mancha” pero se sigue adelante, transformado, menos inocente quizás, con el optimismo tocado -nunca hundido-, pero adelante.

Cuando tpierre y marie curieerminé el libro y lo hojeé al azar, descubrí frases subrayadas, párrafos que he copiado enteros para mis amigos, y notas que quizás usaré algún día. Más que una lectura ha sido una revisión de pensamientos a los que nunca había vuelto, en los que hacía tiempo no me detenía. Es triste reconocer que me había acostumbrado a la enfermedad, que sabia convivir con ella, que conocía sus ritmos y sus fechas, sus porqués y las consecuencias. Todos lo sabíamos, y mi prima también. Ahora continuamos nuestras vidas con unos cambios que pasan inadvertidos, pero que ahí están, y que forman parte de lo que soy hoy, de mi forma de mirar, ser y disfrutar.

A pesar del dolor, latente o azuzado, que se palpa en el libro, el hilo que traspasa las páginas es una autentica filosofía de vida marcada por la superación. Hay que llorar, hay que recluirse, échate la culpa y quítatela, normaliza el dolor, no lo temas, pero no le invites a quedarse para siempre. Y supéralo, conviviendo con las muescas que una pérdida dolorosa deja en tu tronco, pero no convirtiéndote en esclavo de ellas. Eso es lo que a mi me contó Rosa Montero, quizás a otro sus líneas le susurren otras imágenes.

La ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero
Seix Barral, marzo 2013.

Iduna Ruiz de Martín

Written by Ábrete, Sésamo

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