“La Tita”, un patio secreto entre Fuencarral y Hortaleza

“La Tita”, un patio secreto entre Fuencarral y Hortaleza

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Comida a la vista, para tapas originales y productos gourmet de origen gallego. Para el verano y para los fumadores cuenta con una terraza interior.

Entre la calle Fuencarral y Hortaleza hay un lugar secreto que descubrí mientras callejeaba por el barrio de Chueca. Por fuera parecía el típico restaurante para tapear, sin embargo, por dentro escondía un patio secreto alejado de la ciudad. Después de superar ese miedo absurdo que me impedía entrar en restaurantes sino iba acompañado, descubrí un talento casi mágico para encontrar espacios que me abstraían de la realidad. 

"La Tita", en la calle Pérez Galdós.

“La Tita”, en la calle Pérez Galdós.

La Tita Rivera es uno de esos lugares acogedores que pasan desapercibidos. Me gusta que tenga esa presencia discreta en un Madrid laberíntico que aspira a ser la ciudad de las mil y una cocinas. Su interior es amplio y los muebles de madera, que mezclados con piezas de color blanco y los grandes ventanales de la entrada, aprovechan al máximo la luz del día. Tímidas pinceladas de calidez, una barra infinita que termina en una cocina exterior, sillas de colores, candelabros, mesas altas, bajas, un aspecto levemente envejecido, maceteros metálicos colgados en las paredes con cierto aire vintage, latitas de diseño de todos lo sabores (tinto de verano, sangría, blanco de verano, shandy de sidra, tinto de verano limón, rebujito…), y al fondo, casi como un patio de vecinas, se esconde el jardín secreto.

El patio lleva implícito un aire de protección. Los pequeños árboles proyectan una sombra de cobijo casi maternal, como un abrazo. La colocación de las mesas dibuja un orden minucioso y la madera recorre el suelo para espantar el frío de las tardes de invierno. La pared del fondo sirve como tenderete de notas anónimas que van dejando las personas que pasan por allí, es como una colada con ropa de papel. Las chimeneas se reparten por las esquinas, casi invisibles, y aderezan a fuego lento las conversaciones humeantes. La vegetación trepa por las paredes en un intento de apoderarse del espacio, los maceteros de barro se cuelan entre las hojas como invitados inesperados, y las luces, como velas ficticias, alumbran la vida de un escondite secreto.

El tesoto de "La Tita"; su patio secreto,

El tesoro de “La Tita”; su patio secreto. Fotografía: trendytaste.com

Un local donde se sirve cerveza Estrella Galicia, productos gourmet gallegos, tapas, cuatro variedades de pinchos: Sin Culpa, Casi, Recetas de la Tita, Recetas de sus Amigas, latitas de diseños para los calores del verano, mini-hamburguesas, ensaladas y un montón de platos destinados a contentar todo tipo de paladares. Mi debilidad son los Casi; son pequeñas porciones de pan sin miga por dentro y rellenos de pulpo gallego, gambas, ensaladilla rusa, calamares… No llenan, pero son la excusa perfecta para hincar el diente a un bocado delicioso.

Los hallazgos inesperados cobran un valor especial. Es estimulante vivir en una ciudad de secretos y callejear para convertirte en cómplice. Crear un vinculo entre tus inquietudes y los pasos que te guían a lo desconocido. Me niego a caminar por donde todo el mundo camina, quiero conocer mi ciudad para odiarla y así poder quererla de la misma manera.

La Tita Rivera (Cómo llegar, ver mapa)

Especialidad: Pincho Madre de Nico (bechamel de queso, puerroy gambas), pincho Top Secret (secrreto ibérico), pincho Moflete (carrillera de ternera) y productos gourmet gallegos.

Jerónimo Carmona Garzón

Written by Ábrete, Sésamo

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