“La última boqueá”, la comedia reflexiva de Teatro a la Plancha

“La última boqueá”, la comedia reflexiva de Teatro a la Plancha

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La compañía andaluza Teatro a la Plancha utiliza el humor para reflexionar y ¿reír? en su montaje “La última boquea”

A veces voy al teatro y siento que, como público, me toman por idiota. Los montajes, sobre todo en teatros comerciales, tienden a darte la reflexión tan, tan, tan masticada, que no te apetece ni hacer la digestión del asunto.

También hay producciones que solo son aptas para coeficientes intelectuales similares al de Stephen Hawkings o mentes previamente preparadas con alucinógenos que te den una visión “especial”.

Y después está mi categoría preferida, donde navega un rango de montajes de mayor a menor dificultad, que provocan la reflexión, la risa, el miedo, la incertidumbre…lo que sea, apelando a la participación de mi inteligencia desde la comedia o el drama, pero sin subestimarme ni ofreciendo algo que para disfrutar deba ir drogada.

La ultima boqueá, de Teatro a la Plancha, pertenece a este tercer grupo.

Todo lo que gira en torno a la función apunta a comedia. El cartel del montaje, la caracterización de los actores, el título de la obra, el resumen de la historia. Pero La última boqueá es otra cosa muy distinta a lo que te dice tu primera impresión y lo descubres cuando ya estás sentado.

Te ríes nada más empezar y se te va desdibujando la sonrisa minuto a minuto dejando paso más a una expresión de ceño fruncido. Por el esfuerzo de comprender, por la búsqueda de razones. Dejarse llevar y “a la salida le doy vueltas”, no es una opción. Si no entras en la función buscando tus propios motivos, te resbalará como agua en chubasquero.

Entré. No sé si por la misma puerta que todos los espectadores, ni siquiera sé si por la que Teatro a la plancha tenía pensado que abriera. Pero entré.

Los tres personajes protagonistas dibujaron en mi imaginación las tres actitudes con las que enfrentarse al mundo. María Díaz interpreta la manera de “arrojarse” a la vida con miedo y una tendencia natural a regodearse en el drama, buscándolo incluso, para poder sentirse en un dramático confort reconocible.

El estático. Este personaje es asumido por Selu Nieto, director y dramaturgo del montaje, que confunde la expresión “aquí y ahora” -el carpe diem del pensamiento positivo-  como una excusa para permanecer eso, aquí y ahora, sin moverse, aunque tu presente sea lamentable. La inmovilización asumida. Pasotismo y resignación como forma de vida.

Y el pez que nada contracorriente, personaje interpretado por Manuel Ollero “Piñata”. El loco que está más cuerdo que los otros dos juntos. El que sabe que hay algo más allá y quiere perseguirlo, arriesgarse, cambiar lo que ya no quiere. Moverse y evolucionar, nadar como los peces que viven más allá de la isla que les tiene prisioneros.

La última boqueá me hizo reflexionar sobre la realidad que no nos gusta y que cada vez más estrecha nuestro mundo más y más hasta robarnos el oxígeno que necesitamos para respirar y sentirnos vivos, despiertos. La isla en la que cohabitan los tres personajes se va reduciendo en torno a ellos, o se lanzan al mar…o mueren atrapados.

La reflexión que (me) propuso Teatro a la Plancha a través de los personajes es un juego muy interesante. Primero por la forma en que lo plantean, que requiere un esfuerzo por parte del público y mantener el cerebro activado, conectando las razones de escena con las tuyas, su universo y el tuyo. es un ejercicio saludable.

La escenografía, responsabilidad de Selu Nieto, Margarita Ruesca y Carlos Villarereal era brutal. Botellas de vino ejerciendo de lámpara, luces simulando barcos, corchos inundando la arena, y el muerto. Cada elemento en el escenario era un inquilino que daba coherencia a la tesis.

Una vez entrada en el juego cobra sentido lo que antes chirriaba. Repeticiones, monotonía, frases banales. De eso quería escapar el magnífico loco. Pero antes de darme cuenta, me desconecto.

La última boqueá es un empujón para perseguir lo que quieres, unos brazos que te arrastran a saltar fuera de la zona de confort. Este montaje no está hecho para espectadores vagos. Debes ir preparado para buscar tu lugar desde el que entender una reflexión que tarda en asomar. Esta obra no es fácil ni ligera, pero una vez que abres la puerta, es una provocación original y divertida.

 

La última boqueá, de Teatro a la Plancha

Dónde: Sala Cuarta Pared (Calle Ercilla, 17. Metro Embajadores)
Cuándo: Del 20 al 30 de septiembre, de jueves a sábado a las 21h.
ENTRADAS

 

Iduna RuSol

Written by Ábrete, Sésamo

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