“Lavar, marcar y enterrar”: teatro, calaveras y secadores

“Lavar, marcar y enterrar”: teatro, calaveras y secadores

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“Lavar, marcar y enterrar” es un trabajo firmado por JuanMa Pina que genera en el espectador el  Síndrome de Estocolmo. ¿De qué hablamos? Pidan cita en la peluquería de moda, que lo entenderán todo.

montgomery teatro“Y yo caí, enamorado de la moda juvenil…”  Así, bailando sobre la letra de Radio Futura te metes de lleno en esa atmósfera pop en que vive anclada la peluquería CortaCabeza. Y es que aunando elementos tan dispares como los recuerdos de una peluquera muy especial, las manías de su histérico ayudante, las sugerente voz de Marylin Monroe, o unos estridentes “choni-chandal”, viajaremos hasta el barrio de Chueca justo cuando se despedía de la movida madrileña para entender el porqué de una sucesión de calaveras que aparecen para despertar nuestra curiosidad, hacer perder los nervios a dos criminales aficionados y alimentar con un toque de morbosidad el secuestro más surrealista de los últimos tiempos.

Mantengan sus móviles encendidos y hagan fotos. Sí, sí, ese es el mensaje que anuncia que la función está a punto de comenzar. En este trabajo es original hasta la voz en off. Después empieza el secuestro, digo… el espectáculo.

Un zorro y un tigre algo desorientados mantienen a una elegante peluquera anclada en la silla. En el baño, su aprensivo ayudante lucha por mantener a ralla los efectos de la tensión del momento. Con semejante estampa empieza todo.

Lavar, marcar y enterrar es una sucesión de carcajadas secuestradas a punta de pistola, y no hace falta forzar, se las entregas con gusto y convencimiento.

Lavar marcar enterrar teatro

Los actores muestran una verosimilitud que redondea la fresca comicidad que ya tiene el guión y el ambiente creado por los acertados y evocadores elementos en escena. JuanMa Pina escribe un texto inteligente, bien hilado, que no subestima el humor del espectador, si no que juega con el y lo satisface con naturalidad.

Los torpes secuestradores, interpretados en mi visita por Juan Caballero y José Sospedra, forma un cuarteto poderoso con la fantástica Carmen Navarro, impoluta y soberbia como regente de la histórica peluquería, y el brillante Mario Alberto Díez, dueño de una vis cómica que te obliga a mantener la sonrisa cuando calla y cuando habla. Prevees que algo bueno va a pronunciar, te anticipas, y lo disfrutas antes, durante y después. Un equipo que se conjuga a la perfección brindando al espectador una complicidad que traspasa la cuarta pared.

no hay mejor defensa que un buen tinteLavar, marcar y enterrar nació en enero del 2014 cuando la productora Montgomery quiso  investigar las posibilidades dramáticas de un espacio que no estuviese relacionado de manera directa con el teatro. Se escogió la peluquería Cortacabeza (Corredera Baja de San Pablo)  y este gran trabajo comenzó a crecer hasta convertirse en lo que es hoy.

Esta comedia, cargada de humor negro, estética ochentera, pelucas y calaveras, me ha generado síndrome de Estocolmo y ahora quiero repetir secuestro. Y si no es posible, al menos tendré que pasearme por el siguiente capítulo de este trabajo de teatro en serie. No hay mejor defensa que un buen tinte promete un nuevo guión trepidante, adictivo y con humor ácido para sofocar la melancolía de la vuelta a la rutina. Dicen que una visita a la peluquería para cambiar de estilo garantiza energía para un nuevo comienzo, y yo añado que si viene con la emoción de un  secuestro, mucho mejor.

 

Lavar, marcar y enterrar (1º parte)

ENTRADAS

No hay mejor defensa que un buen tinte (2º parte)

ENTRADAS

Iduna Ruiz de Martín

@IdunaRuSol

 

Written by Ábrete, Sésamo

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  1. Pingback: "Rulos, el origen". El capítulo 0 de la trilogía Montgomery ~ Ábrete, Sésamo

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