Librería “La Central”, en Callao

Librería “La Central”, en Callao

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Paredes con letras en relieve. Fuente: Lacentral.com

Paredes con letras en relieve. Fuente: Lacentral.com

La probabilidad de sentirme un poco más alto se esfumó. El ciprés de la librería La Central se elevaba entre las cuatro paredes del patio interior decoradas con letras en relieve que escalaban hasta el techo acristalado. Al principió me invadió una idea infantil y me quedé como un espantapájaros, o eso debieron pensar todos los que pasaban a mi lado. Después de esos segundos sin saber qué hacer, algo que me suele ocurrir cuando estoy en sitios que me gustan mucho, dejé aparcada la idea y me propuse descubrir esta nueva librería. Aunque ya conocía La Central a través de sus tiendas en la Fundación Mapfre y el Museo Reina Sofía, perdí esa familiaridad que siento con Madrid y me pareció estar en otro lugar del planeta. Quizá fue un capricho involuntario que me invitaba a viajar a Barcelona, donde fue fundada, o quizá que el concepto de tienda convierte la compra de un libro en una experiencia ajena a las grandes superficies. El caso es que me gustaba estar alejado de esas catedrales del imperio editorial y buscar libros en un palacio del siglo XIX como si fuera lo más normal del mundo.

Debo reconocer que tengo un problema con los estereotipos. Cuando voy a una librería meto en un mismo saco a todos los que están en ella: pedantes e intelectuales. Es una torpeza por mi parte, lo sé, y más cuando escribo en un blog cultural, sin embargo, en La Central no puse etiquetas a nadie. Probablemente las cuatro plantas que distribuyen la librería y la disposición del espacio tenga mucho que ver; no me gusta pegarme al lado de un desconocido para echar un ojo a las novedades. Comencé a recorrer el edificio a través de sus escaleras, peldaños de madera, que uno a uno, me recordaban al desván de la casa de mi abuela. Cada planta rodea el patio central donde está el ciprés y tienes la sensación de caminar por pasadizos secretos que te llevan de sala en sala como si hubieras vivido en el palacio toda la vida.

Situada en una casa palacio de 1.200 m2. Fuente: Lacentral.com

Situada en una casa palacio de 1.200 m2. Fuente: Lacentral.com

El cimborrio de la última planta vigilando los libros.

El cimborrio de la última planta vigilando los libros.

La última planta tiene un cimborrio a través de un cristal que crea un efecto fantasmal. A mi me ponen ese tipo de cosas en una librería y pierdo toda la intención en descifrar como están clasificados los libros. Tampoco soy muy “tiquismiquis” con la organización de las librerías. Me gusta indagar con libertad y rebuscar sin esa comodidad de lo fácil. Es cierto que para las personas que vayan a comprar un libro y “punto” es lo mejor, pero a mi me gusta recrearme y convertir la compra en un tiempo de ocio. Está la clasificación convencional, por autor, pero también recorridos dispersos, por recomendación del librero.  Los propios libreros montan mesas y mini-escaparates temáticos, que agrupan libros sacados de muchas secciones distintas: de ensayo, narrativa, arte… Algunos ejemplos: Londres, Carril bici, Iguales-desiguales Literatura y locura.

"El Garito", una cripta para salir de copas.

“El Garito”, una cripta para salir de copas. Fuente: Glam.com

Los pasillos subterráneos me situaron en el centro de la tierra, como si fuera una expedición en busca de tesoros. Y sin el “como”, por que al fin y al cabo, desde que entré en la librería, había tomado el papel de explorador. La cripta de ladrillo renombrada como El garito, sirvió en su día como almacén de tabaco cuando el edificio albergaba la primera “Legación Internacional de la Cuba Independiente”, donde ahora los lectores noctámbulos podrán tomarse una copa hasta después de la madrugada. También ofrece la posibilidad de disfrutar de múltiples actividades como conciertos de música en vivo y eventos alternativos entre otras.

Somos lo que comemos es la frase que está escrita en el Bistró que se sitúa en la planta baja. Este tipo de cafés o lo que quiera que sean empiezan a parecerme todos iguales; la decoración, el ambiente, la comida… sin embargo, me gustan. Cocina mediterránea, fresca, sana, variada y con un espacio luminoso que te envuelve en una atmósfera cálida y acogedora. Para los más golosos también tienen una gran variedad de dulces y repostería irresistible: tartas, chocolate blanco, cupcakes… Dirigido por los fundadores de dos firmas de Barcelona, Xocoa Demasié: Marc y Miguel Escursell.

Café-Restaurane "El Bistró" en La Central de Callao.

Café-Restaurane “El Bistró” en La Central de Callao.

Antes de irme pasé por la zona que alberga la sección de objetos: monerías y caprichos mínimos. En su folleto los citan como objetos de diseño singular, siempre relacionados con el libro en un sentido amplio. Al salir volví a pensar en esa idea infantil que me vino a la cabeza cuando estaba al lado del ciprés rodeado de letras colgadas en la pared. Tomé la calle preciados arrastrando los pies como si no fuera yo el que andaba y miré el reloj de la puerta del sol sin ver la hora. A lo mejor no conseguí descifrar los cien autores y dos personajes que se esconden tras la sopa de letras de la pared, pero había encontrado la frase perfecta para empezar este artículo.

DATOS DE INTERÉS

Calle Postigo de San Martín 8, 28013 Madrid, España

Librería: Lunes a sábado, de 9.30 a 22.00 Domingos, de 10.00 a 22.00

El bistró: Lunes a miércoles, de 9.00 a 1.00 Jueves a sábado, de 9.00 a 2.00 Domingos, de 10.00 a 22.00

Jerónimo Carmona Garzón

Written by Ábrete, Sésamo

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