Lolina Vintage Café, el guateque de Malasaña

Lolina Vintage Café, el guateque de Malasaña

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El Lolina Vintage es una cafetería retro situada en el madrileño barrio de Malasaña. En este rincón puedes disfrutar de una conversación o celebrar un guateque, tú eliges.

lolina vintage Sentada en un silloncito, con el portalón abierto, sintiendo la brisa primaveral que se agradece en los días que el calor te pilla desprevenido. Así da gusto empezar un artículo. Esta vez el escenario del que hablo es la cafetería Lolina Vintage, que se sitúa justo enfrente de la librería Tres Rosas Amarillas, de la que bien podrían haber sacado los guiones de su vida más de un compañero de sala.

Antes de entrar en materia, aviso: algunos me tacharéis de cotilla, pero os prometo que actúo por curiosidad sociológica y un alma cuentacuentos, más que por un cierto parecido con “la vieja del visillo”. Os digo esto, porque voy a referirme dos conversaciones que acotan mi espacio del Lolina Vintage.

A mi izquierda, un grupo de tres mujeres maduras hablan de un tipo (vamos a llamarle Paquito para mantener su anonimato) con bastante desdén. Al parecer, la ex mujer de Paquito no soporta verle con la actual pareja- nuestra interlocutora-, y se lían tremendas escenas almodovarianas cada vez que se cruzan las tres personajes en cuestión. Para darle más jugo al asunto, la primera historia de la tarde tiene ingredientes imprescindibles en toda historia pasional, como infidelidades, años de turbulencia sentimental, hermanas encarceladas, y hasta ingresos hospitalarios. Un culebrón muy propio de las horas en las que estaba yo sentada escribiendo este artículo. Fascinante.

Cuando me siento a ver- en este caso, escuchar- una película o similar, hay que hacerlo con un refresco delante, es de manual. De toda la carta del Lolina Vintage, el elegido es un smootie – zumo helado de toda la vida- de mango, papaya, y melocotón; porque he sentido los rayos de sol y quiero evadirme al trópico. Nada de lo que hay en la carta supera los 9 euros, y puedes elegir entre varios desayunos, tomar el brunch tan de moda en el centro madrileño, unos mojitos helados, zumos naturales, tartas caseras, o el café que nunca falla.

lolina vintage

Una vez elegido el menú para la sobremesa, me centro en la conversación que me recibió en la puerta, ésta mucho más profunda que la telenovela anterior. “No creo que exista una familia en la que haya buen rollo sincero entre todos los miembros, es imposible”. Se defiende uno de los chicos que me delimita por la derecha. El conversador exponía su pensamiento con todo tipo de argumentos, era rotundo, no daba lugar a réplica. El desencadenante de semejante afirmación -bastante realista, por otra parte- era su primo, al parecer un poco díscolo, porque no quiere participar en celebraciones familiares, tiene aires de superioridad y tendencia a montar broncas. ¡Con lo que me gustan a mi las jaranas en familia! No pude empatizar con el primo, obviamente, así que el protagonista de la charla tuvo todo mi apoyo moral.

Entre conato de drama pasional, y tragedias familiares, me fijo en que el ambiente del Lolina Vintage no termina de cuadrarme con tanto pesar, a mi alrededor todo es mucho más divertido, lanza más bien un mensaje de “Paz y Amor”. Papeles en tonos llamativos colorean las paredes, originales, igual que las sillas y mesas descuadradas, de los años 50, 60 y 70; y que le dan un aire distraído y destartalado que adoro. El Lolina se ve mucho más bonito cuando entra luz de primavera por cada esquina, de eso también me doy cuenta.

lolina ábrete sésamoLos jueves, viernes y sábados se organizan animados guateques (los protagonsitas de mis conversaciones deberían pasarse a liberar tensiones) en una salita habilitada para estas fiestas tan vintage. En este espacio tienen una cabina donde diferentes pinchadiscos -si nos ponemos retro, que se note- harán una selección de música ye-ye mientras en una auténtica barra de finales de los 60 se sirven copichuelas.

Regreso a mis dos grupitos de amigos, ambos arreglando sus propios mundos a través de una charla. Al verlos reflexiono sobre una conversación que tuve con un hombre hace poco, y que me hizo sentirme más orgullosa de mi género: “Las mujeres quedáis para hablar, y así propóneis el plan desde el principio. Nosotros quedamos para cualqueir otra cosa, y si surge hablar, se hace”. Necesito quedar para hablar, que ambas partes sepamos que el cerebro va a funcionar en pro de un remedio emocional. El  Lolina Vintage ha sido testigo de varias citas para intercambiar soluciones, en este rincón también me he despido antes de un viaje largo e importante, y me he resguardado de la lluvia. Y si, he hablado horas y horas, y quizás, también he sido protagonista de las notas de un cuentista curioso, como yo.

lolina vintageEl Lolina Vintage es pequeño, pero sus acogedores rincones te invitan al drama, a la comedia, a escuchar, y a escribir. Es como estar en el salón de tu casa, pero con conversaciones y personajes sorpresa; cada día es una historia inesperada, una reflexión diferente.

A estas alturas del artículo debe quedar patente que me encanta sentarme en las cafeterías de Madrid y escuchar retales de vida que luego yo me dedico a componer, a unos les concedo finales felices, y con otros doy rienda suelta al momento lágrimas. El Lolina Vintage es un ambiente excelente para que surgan multitud de conversacones interesantes, pero no temáis, que no estoy allí todos los días para montar mi propia película con las cuatro palabras que lleguen a mis oídos a través de murmullos ajenos.

Lolina Vintage

Calle Espíritu Santo, 9 (Mapa)

Reserva el espacio: 626 333 655 (Inés)

Precio: 2´50 euros < 9 euros

Horario: De lunes a jueves y domingos de 10:00 – 01:00, viernes y sábados de 10:00- 02:30

Iduna Ruiz de Martín

Written by Ábrete, Sésamo

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