“Los amantes pasajeros”, un vuelo donde nacen las pasiones

“Los amantes pasajeros”, un vuelo donde nacen las pasiones

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La tripulación de "Los amantes pasajeros"

La tripulación de “Los amantes pasajeros”

La sexualidad humana tiene múltiples canales de expresión y Pedro Almodóvar ha conseguido con sus películas ser un medio de satisfacción para saciar mis fantasías sexuales más excéntricas. Para los que tenemos miedo a volar, y necesitamos empastillarnos para calmar nuestros impulsos más irracionales, hemos acudido a la sala del cine como si fuera el despacho de un psicólogo que nos fuera a quitar el miedo a las alturas. Si, Los amantes pasajeros se ha presentado como una especie de terapia contra los miedos y una celebración del placer sin sentimiento de culpa. 

La película comienza con un simpático prólogo de Penélope Cruz y Antonio Banderas que desencadena una grave avería. Durante el vuelo con destino a México, los pasajeros de primera clase convertirán el avión en un escenario de catarsis donde las pasiones saldrán a relucir entre ellos. El trío de azafatos- formado por Carlos Areces, Javier Cámara y Raúl Arévalo– borrachos e impulsados por un ataque de generosidad, drogan a la clase turista mientras el avión sobrevuela Toledo con los únicos pasajeros que quedan despiertos: Una madame de altos vuelos que ha compartido cama con el Rey de España, una vidente virgen que presiente la muerte cuando le dan arcadas, un asesino a sueldo, un banquero corrupto, un camello que lleva la droga en el culo acompañado de su novia, y dos pilotos indecisos con ganas de meterse una buena polla en la boca. Así es el avión de Pedro Almodóvar. Cecilia Roth y Lola Dueñas están geniales interpretando a los personajes femeninos aunque eché en falta a Carmen Machí dentro del avión.

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“Los Amantes pasajeros” sorprende en taquilla y se convierte en el mejor estreno de Pedro Almodóvar.

Me quedo con los coloridos títulos iniciales diseñados por Mariscal bajo la versión cumbia del Para Elisa de Beethoven hecha por Los Destellos y la desternillante coreografía del clásico de las Pointer Sisters, I’m so excitedMe quedo con la pluma, con el desenfreno, con la iniciativa para cometer locuras que no nos atrevemos a hacer en tierra, con la honestidad del lenguaje y la valentía de su director. Me quedo con los diálogos, con la escena del móvil de Paz Vega cayendo en la cesta de la bicicleta de Blanca Suárez, pero sobre todo, con la escena del aeropuerto vacío de Ciudad Real mientras se oye el aterrizaje de emergencia.

Lo que me fascina de Almodóvar es que es uno de los pocos directores españoles capaces de imitar lo que hacen las grandes multinacionales norteamericanas: convertir el estreno de una película en un acontecimiento social, en un fenómeno mediático del que todo el mundo habla.

Al final todos somos pasajeros forzosamente o no de este vuelo absurdo que funciona de manera sobresaliente como alegoría. O por lo menos siempre me hubiera gustado romper esas cadenas que impiden comportarme como esos personajes: la libertad de superar mis miedos, la indiferencia por hacer el ridículo, la honestidad de contar un secreto inconfesable o la capacidad para pintar de colores la triste realidad que estamos viviendo.

Jerónimo Carmona Garzón

Written by Ábrete, Sésamo

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