“Manlet” o la reinvención de las tragedias en Nave 73

“Manlet” o la reinvención de las tragedias en Nave 73

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Inés Piñole dirige un intenso texto de María Velasco que nos pone frente a las tragedias que Medea y Jasón, Gertrudis y Hamlet, podrían vivir en una sociedad como la actual.

gertrudisKike Guaza (Hamlet) recita en inglés los versos eternos de Shakespeare. Tras él, la poca luz que se cuela en la oscuridad deja entrever una larga mesa, una taza de water y una cama. Desconcertante, como poco.

Gertrudis (Laura Aparicio) es una madre sexy, moderna, con ganas de vivir todo lo que renunció en su juventud. Convive con su hijo, atormentado por el fantasma de la inocente Ofelia y de su propio padre, por su recuerdo. Este príncipe adicto a las nuevas tecnologías se burla de la necesidad de su progenitora por encontrar un nuevo hombre, y al mismo tiempo la desea, convirtiéndose en un turbio Edipo del siglo XXI. Este drama se completa con el personaje de Teresa Soria Ruano (Ofelia), que desde la inmovilidad y escasez de diálogos, confiere a la vida de Hamlet una oscuridad inquietante, donde el pasado y la culpa se convierten en sus peores cadenas.

manletSegundo drama sobre el escenario:  Joseba Priego, Jasón de barrio, con camiseta de tirantes, mostrando músculos y con una declaración de intenciones cargada de chulería. Le acompaña Mabel del Pozo, una Medea punky, guerrera y pasional hasta cruzar el límite. Ella es demasiado poco para que él alcance la vida de lujo con la que sueña, pero es una diosa en la cama, y además está enamorada. Se queda con las dos, con la niña rica que le da estabilidad y dinero, y con Medea, que le da la pasión que en el fondo necesita.

Y ahora empieza la parte de objetividad cero. Sin desmerecer a los compañeros de reparto, me quito el sombrero ante Mabel del Pozo, quien más me emocionó, con diferencia. La interpretación que hace de Medea es escalofriante. Por su locura, por su cordura, por la rabia y la verdad que encierran sus palabras. “Yo soy Medea, el Foro de la familia me manda cordones umbilicales por correo certificado”, es sólo una de las sacudidas que esta amazona pronuncia.

El desequilibrio que le provoca una maternidad que no llega, su punto macarra, las lágrimas contenidas que brotan en una especie de lucha entre las emociones y la dignidad, provocan un nudo en el estómago que no desaparece hasta que no sales por la puerta y lo digieres.

María Velasco conmueve con un texto cargado de ironía, crudeza y actualidad, que a pesar del dramatismo que encierra, consigue hacernos sonreír, con esa risa espontánea que te hace preguntarte “¿por qué me rió de este drama?” El tándem que forma junto a Inés Piñole, directora de la obra, da lugar a un montaje en el que Eurípides y Shakespeare se miran el uno al otro, conversan en igualdad de términos, y nos hablan con el lenguaje del siglo actual, sorprendiéndonos por lo coherente que pueden resultar sus tragedias.

Manlet es un pellizco en mitad de la semana, es una cura contra la pasividad de un día cualquiera, es una reinvención de dos historias míticas que, desde mi -aún conmovido- punto de vista, es imprescindible.

Miércoles 17 y 24 de septiembre y 1, 15, 22 de octubre a las 20:30h

Nave 73 (calle Palos de la Frontera, 5)

Entradas

 

Iduna Ruiz de Martín

Written by Ábrete, Sésamo

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