Miguel Rellán recuerda al gran “Novecento” en el Teatro Español

Miguel Rellán recuerda al gran “Novecento” en el Teatro Español

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Raúl Fuertes dirige a Miguel Rellán en Novecento, emotiva puesta en escena de la novela homónima del italiano Alessandro Baricco.

cartel-novecento-Miguel-Rellan“Desde niños nos encanta que nos cuenten historias. Las necesitamos”. Así comienza explicando el director porqué eligió subir al escenario la vida de Danny Boodmann T.D. Lemon Novecento, un ser especial que decidió vivir toda su vida en un barco, sin pisar tierra un instante y componiendo una música que nunca antes alguien escuchó.

Un escenario gris, apagado, con un único haz de luz, expulsa de entre las tinieblas a un tipo con el traje algo grande, ligeramente desgarbado, cansado. No sabe por dónde empezar. Nos mira, piensa, duda. E inicia su recorrido por el instante que la memoria caprichosa le dicta. Miguel Rellán será nuestro juglar, quien narre la historia de un personaje asombroso, una leyenda que vive en el recuerdo de su mejor amigo para ser compartida con todos nosotros.

Rellán me fascina. Me conmueve lo expresivas que pueden llegar a ser las arrugas de su cara o el tono tan auténtico de su voz; y no necesitó más elementos para conseguir emocionar al público, con las imágenes que creaba en su monólogo, conocimos a un hombre maravilloso. No hay música, ni escenografía, ni atrezzo, ni efectos de iluminación. En el escenario no existía nada más que él y su memoria, con la que viajamos a cada momento vivido con Novecento. Con el vaivén de sus manos pude sentir el bamaboleo de las olas que mareaban al trompetista el día que conoció al prodigioso músico. Percibí la inocencia que destilaba al hablar el pequeño abandonado de la caja de limones, y experimenté la emoción y la duda el día que Danny Boodmann T.D. Lemon quiso bajarse del Virginian en Nueva York.

miguel rellán ábrete sésamo

Raúl Fuertes adapta y dirige la novela de Alessandro Barrico, y consigue, a través de las palabras de Miguel Rellán, que podamos oler el mar, escuchar las notas abrumadoras del viejo piano, o emocionarnos con la inmensidad de un océano que para el músico era su único hogar.

El director ve en la historia de Novecento una lección de vida, una fábula contemporánea protagonizada por un artista inmenso “capaz de cualquier cosa, menos de lidiar con la vida, enfrentarse a la vida. Y no la vida como un concepto abstracto e intangible, sino la vida en su aterradora cotidianeidad”. En un momento del monólogo, el viejo trompetista recuerda cómo su amigo hablaba de las ciudades como “luces que llevaban al recuerdo o la esperanza”, y lo decía con determinación después de años viviendo a través de las historias que habían subido con los pasajeros que viajaban en el Virginian entre América a Europa, cargando con ellos expectativas, ilusiones, cuentos, detalles, que el pianista recomponía y hacía suyos hasta el punto de revivir momentos ajenos en lugares desconocidos cada vez que se sentaba a tocar el piano.

miguel rellán novecentoNovecento es un canto a la verdadera amistad y a la vida. Nuestro narrador sonrié al evocar cómo Novecento, a quien la vida común le parecia una heroicidad, le enseñó la importancia de vivir como uno quiere, porque al fin y al cabo los caminos por los que optes marcarán tu destino.

La luz que ilumina a nuestro juglar se va apagando de una forma tan delicada, que apenas notamos cómo poco a poco, la oscuridad vuelve a apoderarse de la sala. Al final, con los aplausos aún quemando en las manos, te entristece no poder saber más de aquel pianista que no abandono el profundo azul del mar, pero, de algun modo te consuelas, como dice Miguel Rellán, porque al menos sabemos quién fue Novecento.

Novecento

Hasta el 29 de junio de martes a domingo a las 20:30h

Sala Pequeña del Teatro Español

Entradas

 

Iduna Ruiz de Martín

 

 

Written by Ábrete, Sésamo

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