“No estamos together”, amores al son de la guitarra

“No estamos together”, amores al son de la guitarra

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no estamos togetherA veces, después de masticar, voltear, revisar, analizar, teorizar – y muchos más verbos de distintas conjugaciones- el panorama emocional propio y ajeno, con cafés que se alargan durante horas, pienso que o bien vivo con una intensidad que roza la locura, o bien al entrar en contacto con el escenario las historias amorosas tienden a simplificarse demasiado; dejándonos a los de mi especie pensado en la posible necesidad de ayuda profesional.

No estamos together, escrita y dirigida por Nacho López Murria, fue para mí un ejemplo más al que le pido fuerza, realismo, y menos autocompasión.  Os explico lo que llegó a mi butaca, y os incito a compartir experiencias contrarias.

Sam y Eme son los protagonistas de este puzzle amoroso, en el que reconozco no haber entendido alguna de las piezas. Pero voy por partes. Ambos son artistas y también son ex-pareja, doble cóctel de complejidad para los entendidos en la materia, que seguro sois unos pocos. Ambos tratan de rehacer sus vidas, esquivando la melancolía y la inercia de una rutina compartida. Unos buscan la huida en el running, otros en caricias novedosas, pero la recomposición es un proceso tedioso, lleno de curvas peligrosas.

Me han dejado. He dejado. He buscado amores “tirita”. He llorado una ausencia. He echado de más a la misma persona a la que pensaba dos minutos antes. He cogido una maleta y he querido huir. De verdad que era el público perfecto para que esta historia calara hondo. Pero no lo hizo.

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Bien es cierto que los texto de amor generacional no son mi fuerte por lo que dije al inicio de la crítica:  siempre simplifican, tocan pero no hunden. Y si de algo carecen las rupturas es de la monotonía que para mí tuvo No estamos together. ¿Por qué me decidí a ver la obra? La sinopsis dice, literalmente, “Una obra llena de humor, magia, romanticismo y música pop, con claros tintes del cine indie americano como Juno o Pequeña Miss Sunshine.” Yo leo la referencia de esos dos títulos de cine, películas que aplaudo y disfruto muchísimo, y me lanzo. Si vais, que no sea porque esperéis ver la chispa, el color, la ingenuidad y optimismo que brillan en los largometrajes. Que sea por otros motivos.

Con respecto a las interpretaciones, no puedo hablar de técnica, porque desconozco si hubo errores en este sentido para que como público me quedara fuera del juego; yo os hablo de emoción, energía, empatía, entusiasmo en el verbo, en el gesto. Y sólo me alcanzó la viveza de José Sospedra (a quien podéis disfrutar de nuevo en Yernos que aman, maravilloso trabajo, dicho sea de paso) y la divertida candidez de Ana Dachs. De verdad me dio rabia no conseguir agarrarme a Aitor Caballer y Alba Bayarri, los protagonistas; y aún más impotente me sentí al no entender qué quería decirme, o simplemente quién era el personaje de Sandra Martín; asumo mi torpeza, si es que se debe a esto.

Los puntos fuertes de No estamos together en mi opinión fueron el espacio escénico, responsabilidad de Migue Soriano, y con el que se jugó poco; y la música en directo de Maydiremay. Los acordes de aquella guitarra conseguían remover lo que no supieron conseguir las palabras. La melodía y el ambiente que se creaba sobre esas letras en inglés, sugerían, susurraban, y animaban al espectador a prepararse para un viaje que no terminaba de llegar.

Quizás es mi actitud frente a estas historias, o que cargo con un escepticismo emocional que tiene picos, y ese día, tocaba; o quizás que el texto es carente de algún elemento que lo haga efectivo, pero eso ya me lo diréis vosotros. Al fin y al cabo para gustos, los amores.

No estamos together

Viernes y sábados de septiembre en Nave 73 a las 22:35h.

Entradas

Iduna Ruiz de Martín

Written by Ábrete, Sésamo

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