“Pasen y vean” ¿Monstruos o humanos? La duda está servida

“Pasen y vean” ¿Monstruos o humanos? La duda está servida

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“Pasen y vean” nos sienta frente a un catálogo de cuatro seres grotescos dispuestos a juzgar y que les juzguen. ¿Quién es el monstruo, tú o ellos?

Escalera de JacobEl hombre elefante. En esta pobre criatura deforme pensaba yo antes de acceder al circo que esperaba bajo la cafeteria de La Escalera de Jacob, en aquel hombre al que la naturaleza no le dio otra opción que ser señalado como monstruo y el cine convirtió en una película de ¿terror? Pensaba en los sudores que se anticipaban a la pesadilla después de ver su cara en la pantalla del televisor, hasta que me acordaba de que era un ser bondadoso e inteligente, y que la historia decía a gritos lo contrario a lo que gritaba su rostro. No era un monstruo, era un hombre. Y además no iba a venir a por mí esa noche.

En Pasen y vean hay quienes como Joseph Merrick (el nombre de aquel Hombre Elefante) han nacido con una condición que les catapulta a la anormalidad: la mujer barbuda y la cuadrúpeda. A otros, como el esqueleto o el actor amnésico, la vida y su tejemanejes, les han llevado a ser… diferentes.

En este espectáculo nada es lo que parece, y descubrir quién es el monstruo cuesta más que un simple vistazo a la rareza que les acompaña e identifica. Pasen y vean nos presenta las historias cruzadas del actor incapaz de recordar nada que haya sucedido más allá de los últimos 30 minutos, la mujer provista de espesa barba, el esqueleto viviente y la mujer de cuatro piernas. Nos dan hilo y aguja para coser los pequeños monólogos y descubrir el monstruo o el humano que lleva(mos)n dentro.

Escalera de Jacob Circo

Cecilia Geijo dirige el texto de Marina Castiñeira, que escribe entre claros y sombras un cuento de fantasía y realidad, de jueces y verdugos, de ojos que miran a los otros pero nunca hacia dentro.

Los actores de Pasen y vean dejan en el ambiente la pregunta de si los freaks son a quienes miramos o quienes miran. ¿Quién es más monstruo: el que lleva la etiqueta, o el que paga, observa y aplaude? Ellos, usando el humor, la exageración, y la excusa de la vida circense nos tratan de sacudir con esa pregunta, pero no sé si despertamos todos, alguno o ninguno.

Al salir del circo en que hemos estado la última hora nos recibe el sábado noche en el barrio de Lavapiés. Mucho monstruo que ver, pero tambien mucho por transformarse. Más de uno señala, y no siempre el dedo apunta en el sentido correcto. Mirones, mirados, y viceversa. La historia del circo de la vida.

Pasen y vean, sábados y domingos en la Escalera de Jacob

ENTRADAS

Iduna Ruiz de Martín

@IdunaRuSol

Written by Ábrete, Sésamo

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