“Pedro y el capitán”, Benedetti golpea desde el escenario

“Pedro y el capitán”, Benedetti golpea desde el escenario

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Antonio Aguilar y José Emilio Vera protagonizan “Pedro y el capitán”, un texto dramático de Mario Benedetti, dirigido en el escenario por Blanca Vega y Tomás P. Sznaiderman.

pedro y el capitanQuiero pedir perdón a los lectores, así, de entrada. Supongo que estáis leyendo este artículo esperando encontrar una crítica en la que se cuelen mis emociones -como siempre- pero también os cuente de qué trata la función, porqué me han gustado más o menos los actores, cuál es el punto fuerte en mi opinión, dónde me perdí, porqué la recomiendo o no… Pues lo siento, hoy necesito otra cosa, quiero dirigirme directamente al equipo responsable de Pedro y el capitán y hablar con ellos. Permitidme este desliz, que estamos en Navidad.

Antes de lanzarme con todo lo que me regaló esta puesta en escena que a mi me tiene escribiendo y a vosotros leyendo, tengo que bajar la cabeza avergonzada ante el gran Mario Benedetti. Tú, que tan grandes poemas y relatos me has dado antes de dormir, te preguntarás ¿por qué no habrá leído esta obra antes? Si mi tío, uruguayo como tú, víctima de la represión en Uruguay, exiliado en Argentina, y golpeado en ambos países, se entera de este titánico error, retira mi silla de la mesa estos días y deja de hablarme, con toda la razón del mundo. Tranquilo, el daño está subsanado, juro no entender qué me ha sucedido, pero las líneas que otros han subido al escenario por ti, ya están entre las historias que esperan palpitantes en el escritorio.

pedor y el cpaitan

Ahora sí, os miro directamente a vosotros, actores, directores. No sé con qué empezar antes, si con las “gracias” o con el “disculpad”; aunque en realidad están atados con un lazo estrecho. Lo primero que os tengo que aplaudir (lo sé, los aplausos siempre van al final, pero yo hoy hago todo como me apetece) es la capacidad para llevarme a un lugar que no he pisado, a otra época, a una realidad que me ha sonado siempre cerca, pero que no he vivido.

Pedro, perdona que tuviera que retirar los ojos de tu cuerpo llagado, pero es que entre lo rápido que planea mi imaginación y la palidez que me sobreviene al ver sangre ajena, empecé a temer un mareo súbito, y no había ido a tu encuentro para desvanecerme, sino para escucharte. Capitán, siento mucho que toda tu compasión se limite a retirle al tortudado el saco que cubre su cabeza. Pero te lo agradezco, su respiración angustiada empezaba a contagiarse entre nosotros, y el corazón empezaba a latirme desesperado; al mirarle a la cara, sin filtro físico de por medio, me permitiste respirar profundo.

PedroyElCapitán_OFFLatina_LaLocomotora3Rómulo, gracias por explicarle a tu mujer cómo se le cuenta a un hijo que su padre murió torturado por no delatar a su compañeros. Gracias por elegir morir cómo un vivo, antes que vivir como un muerto. Creo que tu Aurora entenderá la decisión que tomas, el optar por la muerte, el saberte fuera de juego, el negarte a ser dominado. Ella sabrá explicárselo a tu pequeño, seguro. Coronel, gracias por disimular al llegar a casa, por no decirle a Inés, “la beba”, que eres un asesino que cree que no mancharse las manos directamente de sangre le hace mejor persona. Si ella es mejor que tú, algo que es bastante fácil, moriría de pena, y ya tienes demasiadas muertes en la conciencia, ¿verdad? Tras una tortura, cuando dejas de vomitar, a los pocos días empieza a provocarte placer. Tú lo se lo dices a Pedro, y yo te pregunto, ¿cuánto hace que no tienes naúseas?

Antonio, disculpa por no contener las lágrimas cuando, con un último aliento, recuerdas a Aurora -alias Beatriz- y revives para nosotros el viaje que hacen sus manos por la arena, buscando torpes las tuyas hasta encontrarse a medio camino. Un gesto que se hace eterno por cómo lo rescatas, por cómo lo imagino. José, perdona por no saber si odiarte o compadecerte. Hubo unos minutos en que te entendí, que conseguí empatizar. Fueron los minutos en que más asco me he dado en mi vida, así que descubrí que no podía comprender tus porqués, y lloré, por la pena que me provocó repudiarte, por la terrible conciencia que sólo estuvo conmigo unos segundos.

Pedro-y-el-Capitán-_-OFF-de-la-Latina-2Directores, disculpad si en esta obra no he visto todo lo que vosotros queríais sobre el escenario. Perdonad por mis lágrimas, por el miedo, por la tristeza que saqué de allí. Me llevé conmigo la imagen de un cobarde, de un verdugo que busca la compasión y el perdón de los demás porque no es capaz de perdonarse a sí mismo. En Pedro vi un alma libre, unos principios férreos que le llevan a la muerte porque es la única manera de vivir tranquilo.

Y después de todos estos gracias y perdones la luz se apaga, y yo siento el sabor salado en la comisura de la boca, pero ya no me sorprende, me he familiarizado con el durante la función. Gracias de corazón a Antonio Aguilar y José Emilio Vera por estar tan soberbios en sus papeles, por conseguir que les mire como a seres de otro planeta. Gracias a Blanca Vega y Tomás P. Sznaiderman por dar vida a un texto tan grande y conseguir poner en pie un proyecto imprescindible.

No sé si queda claro, pero Pedro y el capitán sólo me provoca agradecimiento y diculpas, dolor y admiración. Es la última obra de teatro que veo este año, y desde luego despido un 2014 teatrero con un broche de oro que soy incapaz de tasar sin lanzar otra verborrea subjetiva. Espero que esto sea suficiente.

 

Iduna Ruiz de Martín

Written by Ábrete, Sésamo