“Peter sin Pan” traslada Nunca Jamás a la sala Plot Point

“Peter sin Pan” traslada Nunca Jamás a la sala Plot Point

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peter-sin-panLos primeros en recibir las miradas curiosas y expectantes del público son unos altos edificios que ocupan el escenario, otorgándole el humo e incluso el halo contaminado de una ciudad cualquiera.

Cuando aún no ha empezado la función, divagando entre esos acartonados e inmóviles rascacielos, me acuerdo de las entrañas de Nueva York, que expulsaba aire caliente a unas calles plagadas de viandantes ajenos a las vidas con que se cruzan. Ni una mirada cómplice en recorridos que hacíamos a diario, cruzándonos con los mismos rostros, compartiendo rutinas. Recuerdo el frío, el del termómetro y el de la gente que me cruzaba.

No sé si Franz Gómez, director y único actor de la obra, alguna vez ha experimentado esa sensación que te hace sentir invisile, esa tentativa de saludar que es silenciada por un giro esquivo de la otra persona; pero en Peter sin Pan hay un conato de grito, una exigencia de cordialidad, una sacudida a la sociedad que corre de un lado a otro sin mirar un instante a los ojos de quien se cruza en su paso.

Una nana surge de entre los edificios y nos presenta al protagonista. Él no es Peter, tan afamado nombre le corresponde a su paciente rata, que le observa impertérrita desde su casa de cristal, desde donde escucha cada reflexión de este inquieto vagabundo.

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Franz Gómez es un niño grande perdido que sólo desea comunicarse con el País de Nunca Jamás, donde le espera su madre. Todo lo que necesita es un teléfono, una línea que una sus deseos con su realidad; sin embargo, lo único de lo que dispone son sus recuerdos y la imaginación que alimenta en las calles de una ciudad que le mira como a un intruso.

Peter sin pan cuenta la historia de un mendigo del siglo XXI que se encuentra con un ratón, Peter, y juntos descubren cómo han llegado hasta su situación actual. El espectáculo investiga de qué manera la sociedad hermética en la que vivimos hoy no acepta debilidades y cierra sus puertas a cualquiera que no pueda o quiera seguir sus reglas del juego.

10387129_10201979475389803_2530538230299769417_oEn mi opinión Peter sin Pan parte de una idea muy buena, de una revisión necesaria de la situación que viven quienes no participan en la vida cotidiana (por decisión propia o circunstancias inevitables) con las reglas del juego impuestas. El problema del texto es que  pone en el tablero muchos temas con los que no termina de jugar. Yo, por ejemplo, me quedé con ganas de más desarrollo y de que hubiera algún chiste fácil menos. También, quise saber más de Peter, de dónde había salido, cómo llegó a ocupar su pequeño tarro y convertirse en el confidente de su compañero.

A pesar de todo es un monólogo valiente, Franz Gómez se sitúa él solo frente al público, completamente expuesto, sin mayor apoyo que aquella ciudad silenciosa y los ojitos desconcertados de la rata Peter. Empaticé mucho más con el actor, por formar parte de una profesión que no siempre se topa con la reacción para la que se han esforzado, que con la temática.

La próxima semana acaba mayo y con el se despide el Festival Surge Madrid, con sus excesivos estrenos, a lo que muy a nuestro pesar no hemos podido dar el espacio y tiempo que necesitaban. Aún así, Peter sin Pan puede que regrese con sus edificios estáticos y sus preguntas al aire, y nosotros estaremos cerquita para esta vez darle el hueco que todo teatro que arriesga, se merece.

Iduna Ruiz de Martín

Written by Ábrete, Sésamo

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