Queridos Reyes Magos…

Queridos Reyes Magos…

0 votes

Quizá fuera algo parecido a la mandarina, o a un aroma a toallita de limón… Ese lote de bolis perfumados Universal de los 80 que me habían traído el año anterior desfilaba en la mesa para disparar, deliciosamente, y con la artillería más selecta, la nueva carta a los Reyes Magos. Pero ahora, mi utillaje es otro muy alejado de esos aromas. Ahora, mi pilot huele a gris desilusionado, a lluvia de decepciones, a niebla que se queja sin ser escuchada, a riesgo sin prima (de fidelidad), a paga sin paga…

dalíA pesar del desalentador cambio de escenario, estudio el vértigo de los túneles que conquistan lo inviable, valoro la ingenuidad de encontrar un despacho benévolo, la posibilidad de desnudar el puzle trasnochado y vestirlo de nuevo… Ahora, mis líneas en esta carta para el 2013 empezarían deseando algo así como que el arbitraje de esta gramática vergonzosa de lo descarado y taciturno que estamos viviendo se descuelgue ya de los abusos y de la golfería. Que los verbos sean otros. Que el cinismo cicatero y carente de talento se pierda al doblar una calle sin nombre. Y también pido “algos” palpables, que me seduzcan y me acerquen a una voz como la de Juan Diego sumergido en un texto de Juan José Millás, La lengua madre (Teatro Bellas Artes, del 8 de enero al 3 de febrero). Me apetecen cafés de los que permiten una buhardilla de espuma mientras reconstruyes el día con un final más auténtico, La Paca (C/Valverde 36). Y para las horas en que las paredes recién comidas de tu estómago se resetean y reclaman un pintxo ingrávido (tartar de salmón ahumado con reducción de Pedro Ximénez) o una croqueta sin jerogíficos congelados (croquetas caseras de jamón ibérico o de mejillón), el Mercado de la Reina (C/Gran Vía 12).

Bartleby el escribienteA veces, la resonancia, el eco de lo que merece ser revisionado, releído, expandido por el planeta –como la receta de un brownie que palpite solo– para que todo el mundo paladee “en asonancia” ayuda en la elección. Así, entre regalos que asomarían por mi carta habría títulos como La soledad de los números primos, de Paolo Giordano, París no se acaba nunca, de Enrique Vila-Matas, Elegía para un americano, de Siri Hustvedt, las reflexiones de Entre paréntesis, de Roberto Bolaño, El mapa y el territorio de Houellebecq, un Bartleby, el escribiente, de Herman Melville, Alejandra Pizarnik, siempre la argentina, con sus diarios, su exclusiva poesía… Este canon particular podría seguir y seguir… Marguerite Duras y el hechizo que provoca con su Escribir, Javier Marías, los cuentos de Saul Bellow, las reflexiones de Marcel Duchamp, cualquier mirada de Raymond Carver, Andrés Barba, Paul Auster, Ray Loriga, Ricardo Menéndez Salmón

Y, antes de explorar por los cajones (esos escondites que acogen susurros por explorar, papelitos llenos de anotaciones que casi siempre se quedan en extramuros), citaré, por supuesto, a Haruki Murakami, de quien deseo recibir ese tercer elemento que me falta para recolocar su universo surrealista iniciado en 1Q84. La verdad es que en este contexto onírico, me veo en la necesidad de pedir también a SS.MM. una entrada para el Museo de Arte Reina Sofía y deleitarme con esa retrospectiva de Salvador Dalí prevista para abril realizada conjuntamente con el centro Georges Pompidou. Un viaje a París para disfrutar in situ de esta colección –que se expone en el edificio francés antes que aquí–, no tendría precio, pero tampoco bolsillo, así que esperaré con más ganas aún.

paranoiaDalíQueridos Reyes Magos…, me despido revelando mi gran deseo-secreto para el año que viene… trasladar mis horas indecisas a Suiza. Esta mañana he decidido domiciliar mi estado de ánimo en el Cantón de Zurich. Así, nadie podrá cuestionar mis altos honorarios cobrados de las arcas públicas del hastío. Así habló Milatustra.

Mila Valcárcel

P.D: Hoy, para celebrar que el mundo no ha acabado, hemos querido estrenar la sección. Si quieres conocer un poco más a la mano que ha escrito estas palabras, pincha aquí.

Written by Ábrete, Sésamo

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *