“Real Cake”, los Pastéis de Belém madrileños

“Real Cake”, los Pastéis de Belém madrileños

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Calla-real-cakeCada vez que pienso en la primera vez que viajé a Lisboa no consigo reconciliar mis recuerdos con las sensaciones que sentí estando allí. Suele pasar en una ciudad de navegantes donde el río Tajo termina su curso para dividir caminos. Sus tejas en tonalidades rojizas ahora me resultan de otro color, como un manto arcilloso y anaranjado que contempla los atardeceres. Sin embargo, los sabores no han cedido a esa caprichosa artimaña de mi mente que pretende multiplicar un mismo viaje en mil historias diferentes. Por eso, cuando vuelvo a Madrid, me gusta reencontrarme con esos sabores que ya quedan lejos y me acercan a otras ciudades sin la necesidad de recurrir a la imaginación. 

La fachada de Real Cake no  tiene los  azulejos blancos y azules de la famosísima pastelería de Belém, pero se han propuesto promocionar los pasteles de nata trayendo a Madrid una receta que muy pocos conocen. Según se dice, la receta es un misterio que convierte estas pequeñas delicias en tesoros caseros.  Los chefs pasteleros son los únicos que conocen el secreto, y deben prestar juramento de silencio para salvaguardar esta famosa receta gastronómica.

Los Pasteles de Nata son un símbolo de la cultura y la joya de la repostería portuguesa. Ahora los puedes saborear en Goya, Callao y Princesa.

Real Cake es un sitio de paso. Aunque dispone de algunas sillas, lo preferible es comprar los pasteles para llevar. Se pueden comer por el camino, llevarlos entre las manos para resguardarse del frío, o regalárselos a alguien para compartirlos con un café y una conversación. También se puede optar por otras especialidades artesanales de la rica pastelería lusitana, como Bolas de Berlín, Bolo de Arroz, Bolo Rei, Broas de Condeixa, Travesseiros de Sintra…

Los chefs pasteleros son los únicos que conocen el secreto, y deben prestar juramento de silencio para salvaguardar esta famosa receta gastronómica.

Los chefs pasteleros son los únicos que conocen el secreto, y deben prestar juramento de silencio para salvaguardar esta famosa receta gastronómica.

El secreto mejor guardado de Lisboa se puede compartir. Dejando a un lado el Monasterio de los Jerónimos, donde se dice empezaron a elaborar los pasteles de nata en un intento de subsistencia tras la revolución liberal, podéis pasaros por Goya, Princesa o Callao y comprobar que cuando echamos la vista atrás podemos modificar algunos recuerdos, pero los sabores se mantienen intactos como una receta que siempre se elabora igual.

Jerónimo Carmona Garzón

Written by Ábrete, Sésamo

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