“Rudolf”: amor, perdón, y memoria histórica en la Sala Mirador

“Rudolf”: amor, perdón, y memoria histórica en la Sala Mirador

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María Botto y Roberto Drago protagonizan “Rudolf”, una historia de guerra y supervivencia escrita por Patricia Suárez y dirigida por Cristina Rota. Hasta el 30 de marzo en la Sala Mirador.

rudolf ábrete sésamoEl humo inunda la sala, y casi no podemos ver el escenario, convertido en el espejismo de unas ruinas deshabitadas. El ruido incesante de una ciudad que se reconstruye, tensa el ánimo de cualquiera. Con el paso de los minutos, la claridad vuelve a escena, sin paliar un segundo el ruido, y nos presenta a una dama sentada frente a un piano de cartón, ataviada con una bata que desentona en el destartalado salón que la acoge. La Sala Mirador nos permite viajar en el tiempo para descubrir la historia de Rudolf.

La Segunda Guerra Mundial acaba de terminar y un joven judío llama insistente a la puerta de una bella mujer, en busca de pistas que le lleven hasta un antiguo dirigente nazi, huido de Alemania a un destino desconocido. Ella es María, ex-amante del prófugo, o eso cree el torturado agente del Mosad. “Me llamo Greta, no María” repite dubitativa, hasta que empiezan a desfilar los suculentos premios que pagarán sus horas de conversación: dulces, crema de cacahuete, fruta, chicles americanos; y un piano, un gran piano que devuelva las melodías reales a aquella apolillada casa.

Los encuentros entre la esquiva amante, y aquel pausado hombre van a derivar en un torrente de sentimientos enfrentados, imposibles, y que llevará a los protagonistas ante el espejo de la memoria histórica y la culpa.

rudolf ábrete sésamo

María Botto disfruta de su personaje, una superviviente nata, que se adhiere a cualquier recuerdo grato de un pasado manchado para no sufrir. Greta destila pasión, deseos de vivir, quiere rememorar la sensación de sentirse deseada, disfrutar de los placeres mundanos como la música, o un buen plato de frutas. Botto consigue emocionar al público por la calidez de la que dota a su personaje, porque consigue que empatices, sufriendo y anhelando lo mismo que ella.

Roberto Drago no se queda atrás con su retraído personaje. Ha sido torturado, le han arrebatado la capacidad de disfrutar del sonido sin alterarse, sin sobresaltarse a cada golpe más elevado. Félix se debate entre las ansias de justicia, de castigo hacia todos los que participaron en el genocidio nazi, y el deseo que despierta en él aquella enigmática mujer. Quiere confiar, pero perdonar se tornará difícil ante las contradicciones y un pasado imposible de olvidar.

rudolfRudolf es un intenso espectáculo, escrito por la argentina Patricia Suárez, que elabora unos personajes cargados de detalles y con una historia compleja por desvelar; basándose en la historia real del nazi Adolf Eichmann, descubierto en Argentina por el Mosad gracias a la ayuda de un joven que encontró una foto suya en casa de su ex amante.
Cristina Rota es la encargada de dirigir esta reflexión sobre el peso de los sentimientos, la posibilidad del perdón entre dos bandos enfrentados, y si es posible el olvido cuando aún quedan heridas por cerrar.

El punto final de esta obra nace en las notas de Para Elisa de Ludwing Van Beethoven, y no sería fiel a mi estilo si no le dedicara su espacio a una de las escenas más emotivas de la función. Disfrutadlo y preparar el ánimo para una gran historia.

 

Rudolf, dirigida por Cristina Rota

Sala Mirador (Calle Doctor Forquet, 31)

Del 12 al 30 de marzo. De jueves a sábado a las 20h, y domingos a las 19.30h.

Entradas

 

Iduna Ruiz de Martín

Written by Ábrete, Sésamo

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