“Trainspotting”: Elige vivir…o no, pero elige.

“Trainspotting”: Elige vivir…o no, pero elige.

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“Elige la vida”, dice Mark Renton en uno de los mejores discursos de la literatura, el cine y ahora, el teatro. “Trainspotting” sube a escena con una adaptación de la novela de Irvine Welsh que despierta nostalgias y elecciones.


“Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige la salud, colesterol bajo y seguros dentales. Elige pagar hipotecas a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos. Elige bricolaje y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver tele-concursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida… ¿pero por qué iba yo a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida: yo elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?”

trainspotting teatroEl discurso de Mark Renton es tan mítico como su historia. En 1993 Irvine Welsh publicó el libro que tres años después llegaría al cine para convertirse en una película de culto. Los personajes y la filosofía de vida – o destrucción- de Transpotting dejó enganchados a una legión.

Música house, humo y ventanas rotas en lo que parece una vieja nave abandonada. Te sientas y esperas con total lógica que alguien venga a ofrecerte alguna pastilla que te lleve lejos, muy lejos, de esa butaca que te ha tocado.

La escenografía que te recibe desde que entras al teatro te invita al viaje (sin aguja de por medio) con cada uno de sus elementos, dando un aplauso lento y reverencial a las imágenes en video que acompañan los diálogos convirtiéndolos en un arma más punzante si cabe.

Críspulo Cabezas es el perfecto Mark Renton. Es él. Movimientos, voz, actitud. Es él, no  podría interpretarlo nadie más. Victor Clavijo y Luis Callejo como Sick Boy y Begbie vuelven a ganarse mi respeto, son un reclamo incuestionable cada vez que leo sus nombres en un cartel de teatro. Mabel Del Pozo y Sandra Cervera cierran el círculo con los personajes femeninos, protagonizando escenas que incomodan y provocan que cambies de postura en tu asiento para aliviar el malestar.

Un afortunado equipo de cinco intérpretes que nos traslada a una obra clásica de la literatura y cine de los noventa. En ambos campos tiene fieles seguidores de su doctrina, porque la han padecido, padecen o les despierta una rebelión interna que duerme atontada por una losa de normas y prejuicios como: elige lo más práctico, lo que de más dinero, lo que sea más estable, y sucedáneos.

trainspotting kamikaze
La puesta en escena de Trainspotting que acoge el Teatro Kamikaze está basada en la adaptación que Harry Gibson realizó en 1994 de la novela de Irvine Welsh, ahora versionada por Ruben Tejerina y dirigida por Fernando Soto.

La elección de vida que reza Trainspotting no necesita de una vena azulada y desesperada y una aguja cargada de heroína para ser efectiva. Amélie, en la esquina radicalmente opuesta en cuanto a ambiente y filosofía se refiere, también azuza a la elección, incluso de los errores: “Malograr su vida es para todo ser humano un derecho inalienable.”

Elegir los fracasos y los triunfos como leitmotiv de nuestra película personal. Debemos elegir nuestro ritmo y cómo llevarlo. Lento, rápido, fumando marihuana o un paquete de tabaco diario. Siendo un yonqui del running o con ficha de clienta en el herbolario. Pero elige de manera consciente, porque si no una sociedad enferma, confusa y absurda lo hará por ti.

Trainspotting-teatro-“Todos envejecemos, dejamos de molar y morimos”. Es inevitable. O fundamental, como lo queáis ver. Las circunstancias cambian y nosotros con ellas. Hay un instante indeterminado en el que eres consciente de que o giras el timón o despídete del barco. Y aunque la nostalgia de tiempos deshinibidos permanezca agazapada y te incite a absurdos esporádicos -drogas duras o relaciones blandas, aquí cabe cualquier opción de estupidez evidente-, la tontería evoluciona. O debería.

De esta obra de culto me quedo más con su lema que con sus vicios. El derecho a elegir cómo fracasar, como destruirte, cómo prosperar o cómo resurgir. Me da igual a dónde queramos llegar, pero elijo yo.

La llamada Generación X, los Peter Panes del momento, vivieron Trainspotting de un modo más directo, por fecha y vivencias. La Generación Millenial con un poco de suerte y curiosidad sabe de qué hablamos. Y los desubicados que crecimos entre una y otra, rechazados y aceptados por ambas según la ocasión, todos tenemos una cita con Renton y sus colegas. Para sacudir nostalgias y conciencias, para que nos pinchen y nos decidamos, de una vez, a elegir.

Título: Trainspotting
Fecha: Hasta el 7 de mayo
Cuándo: Viernes (22:30h), sábado y domingo (21:30h).
Dónde: Teatro Kamikaze (calle Embajadores, 9)

ENTRADAS

 

Iduna Ruiz de Martín

@IdunaRuSol

Written by Ábrete, Sésamo

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