Una conversación auténtica con el actor Antonio Velasco

Una conversación auténtica con el actor Antonio Velasco

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Hay miradas que te cuentan algo. A veces pasa que si te taparan los oídos y sólo pudieras mirar, sabrías sin lugar a dudas qué está sintiendo la persona que tienes delante, que sea lo que sea que pronuncia, lo vive. Esa fue la primera impresión que nos transmitió Antonio Velasco, el actor salmantino que nos dejó atónitos con su interpretación en Secundario, y su particular Sancho en Don Quijote: la historia secreta. Un conocido ya para los lectores de Ábrete, Sésamo; pero del que nos faltaba por saber, por ejemplo, que habla con los ojos.

Descubrimos a Antonio gracias a una casualidad. El destino quiso que formáramos parte de una lista compartida con blogs culturales. Sin ese correo que nos envió, nos hubiéramos perdido a Secundario, el flechazo que nos conquistó. Esta obra, su propio regalo, nace de la necesidad de hacer un homenaje a los cómicos españoles”, a sus grandes inspiradores, como Fernando Fernán Gómez, Manuel Alexandre, o el Teatro Chino de Manolita Chen y sus ocho funciones al día.

La Casa de la Portera apostó por este monólogo, alejado de su línea temática pero con cierto toque reivindicativo. Antonio dice de Secundario que es “una rebelión a mi modo”, una apuesta por el teatro de casa, por no idealizar tanto las producciones que vienen de fuera.

Otra de las virtudes de este Soldado nº3, es el impacto que provoca en la gente que desconoce el teatro alternativo. “Me gusta que gente que no tiene nada que ver con el teatro vea Secundario y diga ¡cómo me ha gustado!

Secundario sirve de excusa para hablar de la belleza del proceso de creación. La documentación e investigación previas llevaron al actor hasta Antonio, tramoyista jubilado del Liceo de Salamanca. Con 80 años, ¡imaginad la cantidad de historias que podía almacenar!. Como este anciano, otros como Alfonso Asenjo, que vive retirado en la montaña, son las pequeñas historias que le devuelven el brillo en los ojos a Antonio Velasco mientras sentencia: “El teatro español tiene grandes secundarios, muchos primeros, y gran cantidad de nombres que no conocemos ni conoceremos nunca”.

Antonio Velasco y Fernando de Retes transformados en Quijote y Sancho. Fuente: Bejar.biz

Antonio Velasco y Fernando de Retes transformados en Quijote y Sancho.
Fuente: Bejar.biz

Este actor salmantino está curtido en los caminos, más de 50 pueblos españoles han disfrutado con Don Quijote: la historia secreta, desde el Teatro Zorrilla de Valladolid, a Manzano, un pequeño pueblo de Salamanca con 50 personas. Aquí, desarrollando la función en el pórtico de la iglesia, con la gente sentada en sus propias sillas, el teatro recupera su viejo y esencial espíritu. “Fue mágico”, dice; y le creemos, porque según lo cuenta es fácil imaginarlo.

Profesor de teatro en la Junta de Castilla y León, antiguo gestor del teatro La Comedia, en Salamanca, pero sobre todo, actor. Habla de la interpretación como un juego, “todos los personajes parten de mi y del juego. Es un proceso de construcción divertido”.

Antonio también sale de los escenarios alguna vez para dejarse ver en la pequeña pantalla. Su primer papel fue en la serie El Comisario, con la lucida frase “Jefe, ¡un muerto!” y un chan chan chan perturbador que debía resonar en su cabeza a modo indicativo. Muy divertido su recuerdo, un punto de partida para trabajos audiovisuales tan auténticos como el cortometraje Simón. Un homosexual encarcelado en Carabanchel narra su experiencia en la época franquista. No hay clichés, ni parodias; sólo una persona real. “La historia llegó a mi a través de un amigo. Fue un proceso muy personal”. Y esa interiorización de la historia se deja sentir desde la primera palabra.

VIDEO SIMÓN

A pesar de los emocionantes resultados de su trabajo frente al piloto rojo, sin duda se decanta por el teatro. “Es una máquina contra un ser humano. Con una cámara no hay feedback, con un espectador sí, hay una verdad.

El mundo de la interpretación no es fácil, y como en todo gremio, hay rumores de pies que pisan cabezas, sin embargo, Antonio tiene una visión mucho más generosa de su profesión “Estoy totalmente en contra de la fama de que los actores nos ponemos la zancadilla. Los actores estamos en obras de amigos, trabajamos gratis para amigos”. Antonio Velasco nos habla de grandes actores como Emilio Gutiérrez Caba, de quien dice es “un hombre muy generoso. Igual que Luisa Martín, o Juan Echanove. No están trabajando para ellos, están trabajando contigo”.

don quijote historia secreta abrete sesamoÉl mejor que nadie sabe lo que es trabajar con un amigo; porque desde hace años comparte proyectos y camerino con Fernando de Retes, la otra mitad de su particular Don Quijote. “Fer y yo llevamos cinco años trabajando juntos. Hay mucha complicidad, somos como hermanos”. Esta relación es, en parte, la responsable de la frescura y el buen rollo que trasmite la obra. Una conexión absoluta que les lleva a manejar la obra de una manera diferente en cada actuación “Depende del publico suavizamos e infantilizamos, o gamberreamos y somos más cañeros”.

Don Quijote: una historia secreta ha recorrido varios institutos, a los que envían un cuadernillo para trabajar con los chavales después de la función, micro en mano y contestando preguntas. “Me encantaría llevar esto por los institutos públicos, pero no hay dinero”. Una pena señor Wert, así aprenderíamos a amar la lectura, apasionarnos por el teatro, y descubrir nuestros grandes clásicos.

4825142Era evidente que para interpretar como Antonio Velasco lo hace, además de talento, debía tener un génesis con grandes profesores. Es en este capítulo es donde aparece Juan Pastor. “Lo que siento por Juan es adoración. Me enseñó a ser persona dentro del teatro. Decía: lo que hagas, hazlo bien, sé detallista. Y eso es Secundario. Te enseña a amar esta profesión por encima de todas las cosas.”

Su balance de la vida como actor es muy positivo, pero con cierto deje melancólico. “Es una profesión en la que gano unas cosas, pero pierdo otras”. Aún así, seguimos mirandole, y sigue habiendo pasión por no bajarse de los escenarios.

La voz de Antonio también se ha proyectado en Inglaterra, durante un Erasmus en el que constató que allí existe “amor por el teatro, un verdadero respeto. Ser actor es una profesión muy digna”. Como cualquier joven de esta generación con crisis (que no en crisis), alguna vez se ha planteado marcharse fuera. Pero como todos, se pregunta “me voy ¿y luego qué? ¿qué hago allí? ¿Trabajar de camarero para conseguir un papel con tres frases?” Así que suspiramos aliviados, que se queda.

A principios de este año nació Teatro de Poniente, y es que como él dice “no te puedes quedar en casa esperando a que te llamen”. Se define como un animal de teatro, y además escribe por necesidad; así que si unes las dos cosas, tienes un actor infatigable. “Cuando lo das todo, incluso pones tu dinero por delante; el teatro deja de ser un negocio y pasa a ser algo más”.

cartel-antonio-finalLa compañía busca tener un sello de identidad, que cuando vayas a ver alguna de sus funciones sepas que el metateatro se dejará sentir en algún momento, “que la gente vea Teatro de Poniente y sepa por dónde va a ir”.

El futuro de este actor salmantino empieza con un “continuará…” en mayúsculas; en el que tarde o temprano resurgirá la verdadera historia de Don Quijote, y las emociones compartidas con Ginés, nuestro Secundario preferido. Además, junto a estas obras planea la vida de Saint- Exupéry, que como bien dice “no fue sólo escribir El Principito”. Mientras todo llega, lo primero es “descansar y mirar hacia adelante”, hacía la Ítaca de los actores, que es “preguntarse al final de la carrera ¿Habrá merecido la pena? Y que la respuesta sea: sí”

Hechas las presentaciones, no perdáis de vista a este actor, no por su calidad, que también, si no porque no es tan fácil amar tu trabajo de una forma tan sincera, generosa, y contagiosa. Y de la misma manera que se despide Ginés, el regalo que Antonio se hizo a sí mismo, nos despedimos nosotros de esta entrevista:

Al final solo queda un escenario vacío esperando a ser habitado de nuevo. Ley de vida, ley de escena. Sabiendo que Ítaca nos espera, pero que lo importante es disfrutar del camino. Mucha mierda. Y nos vemos en escena. Bueno no a mí, a Soldado 3. Ya sabéis ese actor que esta fuera de foco al fondo. Ese Secundario que os llevará siempre en su maleta.”

 

Un gracias infinito para este fabuloso titiritero.

Iduna Ruiz de Martín

Written by Ábrete, Sésamo