“Vodka en Camerino 3”, Chéjov en Selectos Puraenvidia

“Vodka en Camerino 3”, Chéjov en Selectos Puraenvidia

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vodka en camerino 3Entré con la mirada curiosa y alerta porque preveía algún descubrimiento interesante. Y lo hubo. Desde aquí declaro mi fascinación por las maletas antigüas, y aunque eso no lo sabían en Selectos Puraenvidia, las había por todas partes. Ala, ya me han ganado cuando sólo he cruzado el umbral de la puerta.

Las maletas, que acumulaban años en su cara exterior, además de recuerdos y olvidos en su interior, ocupan desde lo alto cada rincón de esta tienda reconvertida en teatro. Daba la sensación de que en cualquier momento nos iban a dar nuestro equipaje e invitarnos a viajar. Y así fue, pero sin necesidad de esperar agotadoras filas de embarque.

El destino es el Camerino 3 de un set de rodaje cualquiera.  Antes de entrar en él, observamos a dos actrices maquillándose, a su aire, muy concentradas. En un primer instante, sin saber nada de ellas más que su aspecto, juzgas, inconscientemente, y empiezas a escribir su historia. Luego la romperás en mil pedazos, como siempre, circunstancias de la vida se encargarán de hacértelo saber; pero aún así, pocas veces dejamos de presuponer.

vodka en camerino 3

Minerva y Cecilia, dos mujeres completamente diferentes a simple vista. La primera viste recatada, con pañuelo en la cabeza, falda larga, el rostro apagado. La segunda, desde una altura imponente y vistiendo con elegancia, sombra lila en los ojos, pelo recogido, parece su opuesto perfecto, y el estupendo vestuario de Anelys Boza contribuye a crear distancia entre las dos.

Ambas optan a interpretar, respectivamente, los papeles de Sonia y Elena, dos mujeres enfrentadas en la obra Tio Vania de Chéjov. En el camerino número 3, donde esperan su turno, entre ensayos, chupitos de vodka y confesiones, la incomunicación se irá transformando en escucha para romper, como ya os decía, los esquemas y equívocos que nos dedicamos a coleccionar y destruir en la vida.

vodka en camerino 3Jorge Ferrera dirige a Ana Monterde (en el papel de Cecilia) y Dayana Contreras (como Minerva) en una obra divertida e intensa, en sus interpretaciones y su mensaje. Creí ver cierta crítica al choque de egos que puede darse entre actores; pero más allá, me topé con un mensaje en pro del silencio real para atender a quien nos habla, escuchar que nos dicen y que se callan quienes nos rodean, y empatizar. La empatía es tan importante y está tan poco valorada en esta sociedad individualista, que asusta.

Para lanzar esta idea, la compañía Teatro El Puente juega con la doble vida de las actrices. La que esconden y la que interpretan. ¿Cuál de las dos vivencias les provoca el llanto? ¿Qué sensaciones las invitan a evadirse en el vodka?

Vodka en Camerino 3 dura tan sólo 40 minutos, pero su brevedad no le resta fuerza a su contenido, y además, las actrices defienden con mucha naturalidad unos personajes que en poco tiempo viven el drama, la comedia y nos dan una sutil lección para intentar practicar en el día a día. Esta obra es un pequeño placer teatral, por su texto y por la sala que lo acoge. Yo, volveré a visitar este rincón de maletas viajeras, me ha gustado la experiencia.

Vozka en Camerino 3, de Teatro El Puente

Selectos Puraenvidia (calle Santa Ana, 6)

Todos los miércoles de julio a las 21h.

Entradas llamando o enviando un mensaje al teléfono 649397571

Iduna Ruiz de Martín

Written by Ábrete, Sésamo

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